viernes, 13 de mayo de 2011

LA ENFERMEDAD INVISIBLE

Por Marcela Quiroga
Bs. As. – Argentina – 11 de mayo, 2011.

En 1993, se designó el 12 de mayo como en Día Internacional de la Fibromialgia en conmemoración del nacimiento de Florence Nightingale, la enfermera inglesa que inspiró la fundación de la Cruz Roja. Nightingale contrajo una enfermedad paralizante a los 35 años y pasó los últimos 50 años de su vida postrada en una cama.

Qué es la fibromialgia? La fibromialgia es una enfermedad dolorosa crónica caracterizada por un dolor extendido y persistente en las articulaciones, los músculos, los tendones y otros tejidos blandos.

Nueve de cada 10 casos se presentan en mujeres. Pese a que los síntomas pueden aparecer a edad temprana, incluso en niños, la mayoría se manifiesta durante la post-menopausia.

Sus principales signos son dolor generalizado durante más de tres meses y al menos en 11 puntos dolorosos de los 18 ‘puntos gatillo’, que duelen al presionarlos, identificados para la fibromialgia.

Otros síntomas son: fatiga, agotamiento extremo continuo, confusión, pérdida de memoria a corto plazo, hipersensibilidad táctil, visual y auditiva, dificultad en la concentración, insomnio y dolores musculares.

Los afectados sufren de alteraciones del sueño, rigidez matinal, pensamiento desorganizado, depresión y otras consecuencias del dolor constante.

Cabe aclarar que no se trata de un problema psicológico ni psiquiátrico: es una enfermedad psico-neuro-inmuno-endocrinologica que afecta al sistema nervioso central (SNC), en la que por alguna causa desconocida se modifica el impulso que llega al cerebro.

El 30% de los afectados pierde el empleo; también se pierden amigos, por no poder acudir a reuniones sociales y en ocasiones, se destruye el hogar, ya que pese a parecer personas sanas deben hacer reposo durante mucho tiempo, algo que no todas las familias pueden comprender.

El problema, más allá de las definiciones, es la falta de consenso con respecto a las causas que pueden intervenir en el desarrollo de ambas, pero además la carencia de síntomas físicos -dado que quienes sufren de Fibromialgia o SFC tienen una apariencia saludable- y de indicios o marcadores normales de enfermedad en los análisis clínicos convencionales.

Para diagnosticar, entonces, hacen falta pruebas de laboratorio específicas, una evaluación clínica minuciosa y, fundamentalmente, un médico que sepa derivar a tiempo el caso a un especialista, quien será el encargado de evaluar a los pacientes teniendo en mente qué es lo que puede estar ocurriendo. De lo contrario, y tal como les sucede habitualmente a muchas personas, es posible que pasen años entre consultorio y consultorio, sin que haya posibilidad de llegar a una conclusión que permita encarar un tratamiento.

"Dentro de lo que denominamos Síndrome Sensitivo Disfuncional, se agrupan muchas afecciones, entre las que se encuentran tanto el Síndrome de Fatiga Crónica como la Fibromialgia, y que se definen por la presencia de dolor persistente y generalizado aun en zonas que no deberían doler, así como también por el cansancio permanente, incluso por la mañana o luego de realizar actividades muy simples. El tema es que cuando una mujer se acerca al consultorio y dice esto, ante la indicación de pruebas reumáticas que por lo general dan negativas, se vuelve complicado llegar a un diagnóstico. Sin embargo, es importante aclarar que existen pruebas específicas a través de las cuales es posible advertir, por ejemplo, fallas en la estructura de la mitocondria que es el sitio de la célula en el cual se reserva y se regula la energía", señaló la doctora Andrea Márquez López Mato, médica psiquiatra y especialista en Psiconeuroinmunoendocrinología, cátedra que dicta en la Universidad Barceló.

"Desde el punto de vista de la evaluación, en la Fibromialgia por ejemplo, hay un concepto muy difundido que es el de los 'puntos gatillo' que situados en diferentes puntos del cuerpo deben doler por una determinada cantidad de tiempo y ante diversos estímulos. Sin embargo, eso no es suficiente porque no se considera el que a mi criterio debería ser el punto número 19 que es el cerebro, donde se procesa el dolor –que según las últimas definiciones y consensos es una experiencia y no una sensación–, y por ende la relación de éste con las emociones", agregó la doctora Márquez López Mato.

En líneas generales, los síntomas de una y otra afección son físicos. No obstante, el doctor Pablo Beretta, médico especialista en Psiquiatría y Anatomía Patológica, vicedirector del Instituto de Psiquiatría Biológica Integral (IPBI) y fundador del PHI, refirió que "el abordaje integral apoyado sobre lo psíquico es fundamental, así como también la puesta en marcha de medidas y hábitos que más allá de lo farmacológico ayuden a llevar adelante una mejor calidad de vida. Igualmente, vale destacar que todo –tanto los medicamentos como la actividad física o de esparcimiento– debe estar coordinado por el médico tratante que será el encargado de decirle a la paciente de qué manera le conviene administrar su energía".

Algunos consejos útiles

  • Acepte sus enfermedades, aprenda sobre ellas, investigue, reflexione.
  • Aprenda a observarse.
  • Establezca serenamente los nuevos hábitos que usted debe cumplir para su recuperación y cumpla con sus rutinas con disciplina.
  • Elija a su médico cuidadosamente. Pídale información sobre su enfermedad y tratamientos.
  • Haga las cosas de a una por vez y recuerde que usted posee simultáneamente más adrenalina y menos energía. Sus pensamientos van a correr mas rápido que lo que le permita por su resistencia física.
  • Intente descansar en posición horizontal, diez minutos cada dos horas, con un almohadón debajo de sus rodillas.
  • Administre su estrés. Observe si usted se siente muy excitado e intente serenarse.
  • Controle sus emociones.
  • Aliméntese sanamente. Intente disminuir el consumo de alimentos con conservantes o grasas, así como también los estimulantes, el alcohol y los cigarrillos.
  • Evite todo lo posible los hidratos de carbono, especialmente azúcares refinados y harinas blancas
  • Si le resulta posible, reduzca el consumo de sal.
  • Consulte con su nutricionista si en su caso sería beneficioso adoptar una dieta alcalina o sumarle suplementos vitamínicos y antioxidantes adecuados.
  • No se auto-medique

Este artículo es una contribución de Marcela Quiroga, una de nuestras estimadas compañeras de Buenos Aires - Argentina.  Gracias Marcela por tu valioso aporte.

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