sábado, 14 de enero de 2017

Dejar para mañana lo que no se puede hacer hoy

Mi esposo llegaba todos los días del trabajo y decía absolutamente escandalizado (pero en son de broma) "todavía están puesto los adornos de Navidad?". El sabe que hago lo que puedo. Y no fue hasta el día de ayer, viernes 13, que pude quitar todos mis adornos navideños, guardarlos en su sitio y regresar los adornos tradicionales a sus lugares. El árbol de Navidad, lo sacó mi hijo y hasta me ayudó a barrer las hojitas que habían en el piso donde antes estaba. De igual forma, él también me ayudó a bajar las cajas para guardarlo todo y a subirlas de vuelta, porque definitivamente, yo no habría podido hacerlo.

He aprendido a no desesperarme por las cosas que no puedo hacer. Si alguien quiere que algo se haga lo antes posible, entonces puede hacerlo él mismo. Si algo depende de mi, entonces será en mi tiempo y espacio, porque las leyes de la física funcionan diferente cuando se trata de mi cuerpo; los minutos, horas y días pasan a otra velocidad, y llego a mi destino en el momento exacto en que puedo hacerlo. Ni antes ni después.

Así que en este caso particular, mi consigna es: si soy yo quien tiene que quitarlos, entonces será...  cuando pueda (es decir, cuando me sienta un poco bien), cuando quiera (o sea, cuando tenga el ánimo adecuado), y además cuando tenga tiempo, fuerzas y ganas. Una combinación que no se logra todos los días. Porque puede ser que cuando tenga ganas y desee hacerlo, no tenga el tiempo o las fuerzas necesarias. O cuando tenga el tiempo y los deseos, no me sienta bien. En fin, finalmente llegó el día en que se conjugaron todas las circunstancias y pude hacerlo. Y mientras me duraron las fuerzas, hasta pude hacer otras cuantas cosas en la casa. 

Pero, ojo, hay que decidir lo que queremos lograr:
  • Queremos hacer algunas cosas, pero estar enteros mas tarde
  • Queremos terminar ciertas a pesar del dolor, porque son importantes para nosotros

Si queremos estar enteros mas tarde, hay que detenerse apenas el cuerpo te avisa que es el momento, o sea, cuando sientes la primera punzadita en la espalda, o te das cuenta de lo mucho que te duelen los pies. Prontamente, paramos, nos refrescamos, descansamos, hacemos lo que sabemos que puede ayudarnos o aliviarnos, y seguramente mas tarde, no estaremos en tan malas condiciones, y habremos logrado parcialmente nuestras metas para ese día. 

Pero hay ocasiones en que uno decide seguir a pesar del dolor, hasta terminar ciertas cosas que consideramos importantes (porque sabemos que no siempre podemos hacerlo todo). En este caso, yo por ejemplo, estoy consciente de que si sigo, mas tarde no voy a servir para nada. Entonces, procedo a terminar lo que está a mi alcance dentro de mis prioridades y cuando el dolor ya se vuelve insoportable, paro, bebo agua, me refresco, me doy un baño con agua caliente (para relajar los músculos), si lo considero necesario me tomo un relajante muscular o una pastilla para el dolor, y me recuesto a ver televisión. Me desconecto del mundo y el resto de las cosas tendrá que hacerlas alguien mas o se harán otro día. Así de simple y sencillo. 

Ya no sufro por lo que no puedo hacer. He aprendido a aceptar mis limitaciones y sentirme tranquila con mis decisiones. Si a los demás no les parece, es su problema, no el mío. Yo me siento contenta de haber podido lograr que hice, porque era mi meta para el día, y pude hacerlo. Pero afortunadamente, tengo gente en mi casa que la mayor parte de las veces entiende como funcionamos mi cuerpo y yo.

Moraleja: Deja para mañana lo que no puedes hacer hoy.

Mil Bendiciones para todos,

jueves, 5 de enero de 2017

Muchas Gracias




El año pasado fue un poco duro para mí. Estuve prácticamente enferma todo el año; casi no salía de las crisis; tuve problemas familiares, emocionales, económicos, etc. Y cuando ocurren tantas circunstancias del mismo tipo, solo se intensifica la depresión, y realmente en ese estado de ánimo no hay nada que uno pueda decir que no suene negativo, y cualquier intención o deseo que uno pueda tener de querer animar a otro, se desvanece, porque el que necesita ánimo es uno mismo.

Bueno, año nuevo, vida nueva. Ya siento que estoy saliendo de tanta oscuridad, y siento optimismo de que las cosas este año serán mejor. Así que solo quería pasar y agradecer a todos los que estuvieron allí para mí de una u otra forma.

Mil Gracias, Mil Bendiciones y Feliz Año Nuevo 2017!

lunes, 4 de abril de 2016

La Fibromialgia no es el final de la Vida

Nunca es bueno decir "mi enfermedad es peor que la tuya" o "yo me siento peor que tú", porque para cada uno, su enfermedad es su calvario personal. En el caso de quienes sufren de fibromialgia, ya sea primaria o secundaria, leve, moderada o severa, los síntomas para cada persona pueden llegar a ser intolerables, porque cuando se trata de dolor crónico, la escala de dolor es subjetiva, ya que el umbral de tolerancia al dolor es particular de cada persona. Por lo tanto, una persona con fibromialgia leve o moderada puede sentir que se está muriendo de dolor, tanto o mas que una persona con fibromialgia severa. Es importante tener estos conceptos claros, y aunque estemos seguros de que unos casos pueden ser mas graves que otros, jamás establecer comparaciones entre nuestros malestares y los malestares ajenos, porque esto podría ayudarte a sentir peor con justificación, mas sin embargo, no ayuda a sentir mejor a la otra persona.

La fibromialgia primaria es aquella que se presenta por si sola, mientras que la fibromialgia secundaria es aquella que acompaña a otra enfermedad, generalmente de tipo autoinmune o de dolor crónico. Parece evidente que el segundo caso suena peor, ya que se tiene malestar y dolor proveniente de 2 o 3 condiciones diferentes, lo que impone mayor estrés a nuestro cuerpo y nuestra psiquis. Pero, de nuevo, todo es subjetivo. Por ejemplo, una persona con fibromialgia primaria leve a moderada con un trabajo altamente estresante y que tenga que trabajar diariamente mas de las 8 horas habituales, puede sentirse tan mal o peor que una persona con fibromialgia secundaria severa mas algún tipo de artropatía y/o discos herniados, pero que no trabaje ni tenga quien la asista en casa. ¿Lo ven? Es muy subjetivo y particular de cada caso.

Pero cualquiera sea el caso, aunque el dolor es algo difícil de manejar, al menos estamos sanos en otras áreas de nuestro cuerpo y no estamos dejando este mundo. Incluso aquellos de nosotros que sufrimos de cierto grado de déficit cognitivo, seguimos siendo nosotros mismos, podemos pensar con lucidez con respecto a las cosas importantes de la vida, podemos sostener una conversación con otras personas y mantenemos nuestra identidad como seres humanos, intacta. Estamos en el aquí y en el ahora. Nuestra mente no vaga sin control.

Menciono todo esto, porque hace poco vi la película Still Alice, que trata sobre una mujer de 50 años que empieza a sufrir de Alzheimer de inicio temprano, lo que me hizo reflexionar sobre la calidad de vida de una persona con Alzheimer versus la calidad de vida de una persona con enfermedades de dolor crónico y/o sensibilidad central, y aunque estoy consciente de que mis opiniones pueden molestar a algunas personas, de todas maneras me gustaría expresarlas. 

Solo para que entiendan que yo sé de lo que estoy hablando, a parte de una Fibromialgia moderada-severa, yo tengo Artritis Psoriásica, 2 discos herniados entre las vértebras lumbares y sacras que me produce dolor neuropático en ambas piernas y una rectificación permanente de mi cuello, entre otras cosas. Si bien es cierto estoy pensionada por invalidez y no tengo el nivel de estrés que tenía cuando trabajaba, igual tengo estrés por los diferentes problemas que a diario acompañan nuestras vidas, a parte del hecho de que no tengo mucha ayuda en casa. 

Sin embargo, cuando vi esta película no pude evitar pensar que prefería estar como estoy, a tener Alzheimer de inicio temprano. Me impresionó muchísimo ver como la persona que ella era, tan brillante e inteligente, se desvanecía totalmente, como iba perdiendo control de sí misma, hasta eventualmente, perder incluso el control de sus propios pensamientos. Es terrible pensar que algo como esto pueda sucederle a alguien, y me sentí tan bendecida, porque como quiera que sean mis días, unos mas desgraciados que otros, mi mente aún es mía y la conservo ilesa e inalterada; e incluso si tengo que sufrir dolores terribles y pasar los días en cama, desde ella puedo hablar de lo que quiera, pedir lo que necesito, decir lo que siento o solicitar ayuda, cosas que damos por sentado, pero que quedan fuera del alcance de una persona con una enfermedad como esa.

Por eso nunca debemos decir "mi enfermedad es peor que la tuya", porque aunque la fibromialgia es terrible y puede llegar a ser incapacitante, siempre habrán cosas peores. Y es por eso mi blog se llama "La Fibromialgia no es el final de la Vida".


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