domingo, 12 de febrero de 2017

Cuando la tristeza se apodera de tu vida

Cuando algún evento demasiado fuerte o triste te sucede, todo el mundo quiere decirte lo que tienes que hacer o cómo tienes que hacerlo para sentirte mejor, pero solamente tú sabes lo que necesitas.

Date permiso para sufrir, porque el sufrimiento es necesario para purgar tu alma; date permiso para quedarte en cama, porque tu cuerpo necesita descansar de tanto dolor; date permiso para sacudirte todo lo negativo de tu mente y tu cuerpo, y piensa, siempre piensa que este mal momento pasará y las cosas mejorarán; nunca pierdas la esperanza, porque todo tiempo que está por venir siempre puede ser mejor.

De todas las experiencias positivas o negativas hay que sacar algún aprendizaje; a veces nos toca aprender a entender a las demás personas, ya sea para bien o para mal nuestro, porque nadie es perfecto, ni tú ni nadie; así que procura mantenerte relajado aunque te cueste, porque recuerda que toda emoción fuerte, sobre todo negativa, afecta nuestro cuerpo de muy mala manera, todo el dolor emocional que sentimos se localiza en diferentes lugares de nuestro cuerpo y esto es inevitable, está fuera de nuestro control. Así que toma pastillas para el dolor o relajantes musculares, lo que creas necesario, pero hazlo con tiempo, no esperes a que la intensidad del dolor sea insoportable.

Todos tenemos defectos, pero si los demás no pueden aceptar tus defectos, tú no tienes la obligación de aceptar los suyos, el punto es que tú si tienes la obligación de darte la importancia adecuada, hacer valer tus derechos, exigir respeto y consideración y condenar el abuso; no importa cuánto necesites de los demás, si los demás no te hacen el bien que tú te mereces, entonces, realmente para qué los necesitas? Déjalos ir, si regresan quiere decir que aprendieron la lección y si no vuelven, entonces tú estarás mejor sin ellos.

No permitas que otros te hagan daño (es más fácil decirlo que hacerlo). A veces la fibromialgia nos convierte en víctimas, y lamentablemente aquellas personas que carecen de la empatía necesaria para lidiar con nosotros, muchas veces terminan lastimándonos. Por eso hay que aprender a decir "NO MÁS, YA BASTA" y cortar de alguna forma la relación con estas personas tóxicas que solo traen tristeza a tu vida, independientemente de quien se trate, puede ser un viejo amigo, un pariente cercano, tu cónyuge o una hija o hijo. Hay que salir de esa gente, alejarse de ellos.

Por tu salud mental y física, ponte tú en primer lugar.

Qué esta semana que está por comenzar sea siempre mejor.

Saludos,

sábado, 14 de enero de 2017

Dejar para mañana lo que no se puede hacer hoy

Mi esposo llegaba todos los días del trabajo y decía absolutamente escandalizado (pero en son de broma) "todavía están puesto los adornos de Navidad?". El sabe que hago lo que puedo. Y no fue hasta el día de ayer, viernes 13, que pude quitar todos mis adornos navideños, guardarlos en su sitio y regresar los adornos tradicionales a sus lugares. El árbol de Navidad, lo sacó mi hijo y hasta me ayudó a barrer las hojitas que habían en el piso donde antes estaba. De igual forma, él también me ayudó a bajar las cajas para guardarlo todo y a subirlas de vuelta, porque definitivamente, yo no habría podido hacerlo.

He aprendido a no desesperarme por las cosas que no puedo hacer. Si alguien quiere que algo se haga lo antes posible, entonces puede hacerlo él mismo. Si algo depende de mi, entonces será en mi tiempo y espacio, porque las leyes de la física funcionan diferente cuando se trata de mi cuerpo; los minutos, horas y días pasan a otra velocidad, y llego a mi destino en el momento exacto en que puedo hacerlo. Ni antes ni después.

Así que en este caso particular, mi consigna es: si soy yo quien tiene que quitarlos, entonces será...  cuando pueda (es decir, cuando me sienta un poco bien), cuando quiera (o sea, cuando tenga el ánimo adecuado), y además cuando tenga tiempo, fuerzas y ganas. Una combinación que no se logra todos los días. Porque puede ser que cuando tenga ganas y desee hacerlo, no tenga el tiempo o las fuerzas necesarias. O cuando tenga el tiempo y los deseos, no me sienta bien. En fin, finalmente llegó el día en que se conjugaron todas las circunstancias y pude hacerlo. Y mientras me duraron las fuerzas, hasta pude hacer otras cuantas cosas en la casa. 

Pero, ojo, hay que decidir lo que queremos lograr:
  • Queremos hacer algunas cosas, pero estar enteros mas tarde
  • Queremos terminar ciertas a pesar del dolor, porque son importantes para nosotros

Si queremos estar enteros mas tarde, hay que detenerse apenas el cuerpo te avisa que es el momento, o sea, cuando sientes la primera punzadita en la espalda, o te das cuenta de lo mucho que te duelen los pies. Prontamente, paramos, nos refrescamos, descansamos, hacemos lo que sabemos que puede ayudarnos o aliviarnos, y seguramente mas tarde, no estaremos en tan malas condiciones, y habremos logrado parcialmente nuestras metas para ese día. 

Pero hay ocasiones en que uno decide seguir a pesar del dolor, hasta terminar ciertas cosas que consideramos importantes (porque sabemos que no siempre podemos hacerlo todo). En este caso, yo por ejemplo, estoy consciente de que si sigo, mas tarde no voy a servir para nada. Entonces, procedo a terminar lo que está a mi alcance dentro de mis prioridades y cuando el dolor ya se vuelve insoportable, paro, bebo agua, me refresco, me doy un baño con agua caliente (para relajar los músculos), si lo considero necesario me tomo un relajante muscular o una pastilla para el dolor, y me recuesto a ver televisión. Me desconecto del mundo y el resto de las cosas tendrá que hacerlas alguien mas o se harán otro día. Así de simple y sencillo. 

Ya no sufro por lo que no puedo hacer. He aprendido a aceptar mis limitaciones y sentirme tranquila con mis decisiones. Si a los demás no les parece, es su problema, no el mío. Yo me siento contenta de haber podido lograr que hice, porque era mi meta para el día, y pude hacerlo. Pero afortunadamente, tengo gente en mi casa que la mayor parte de las veces entiende como funcionamos mi cuerpo y yo.

Moraleja: Deja para mañana lo que no puedes hacer hoy.

Mil Bendiciones para todos,

jueves, 5 de enero de 2017

Muchas Gracias




El año pasado fue un poco duro para mí. Estuve prácticamente enferma todo el año; casi no salía de las crisis; tuve problemas familiares, emocionales, económicos, etc. Y cuando ocurren tantas circunstancias del mismo tipo, solo se intensifica la depresión, y realmente en ese estado de ánimo no hay nada que uno pueda decir que no suene negativo, y cualquier intención o deseo que uno pueda tener de querer animar a otro, se desvanece, porque el que necesita ánimo es uno mismo.

Bueno, año nuevo, vida nueva. Ya siento que estoy saliendo de tanta oscuridad, y siento optimismo de que las cosas este año serán mejor. Así que solo quería pasar y agradecer a todos los que estuvieron allí para mí de una u otra forma.

Mil Gracias, Mil Bendiciones y Feliz Año Nuevo 2017!

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