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domingo, 1 de mayo de 2011

La Depresión del Fibromiálgico y lo que la Música puede hacer por nosotros

image Quienes tenemos fibromialgia, tenemos una marcada tendencia a deprimirnos con mucha facilidad (si es que no lo estamos la mayor parte del tiempo), aun cuando estemos tomando antidepresivos, ya que al tener dolor constante es muy fácil deprimirse, y esto no lo entienden los demás.  Es como el dicho que dice “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista” … exactamente, no hay cuerpo ni mente que lo resista por mucho tiempo, y a veces podemos sentir que nos volvemos locos de dolor.

Esto no significa que seamos personas pesimistas o que todo el tiempo estemos decaídos.  De hecho, somos como cualquier otra persona con diferentes tipos de temperamentos.  Yo, por ejemplo, siempre he sido muy alegre y optimista, siempre veo el lado positivo de las cosas y de hecho, toda la vida estuve del lado de quienes daban ánimo a otros.  Pero ni siquiera mi personalidad y actitud no han impedido que me sienta amargada o deprimida muchas veces.

Hay días que nuestro estado anímico ni siquiera es malo, pero pasa una sola cosita que nos hace sentir mal y nos deprimimos terriblemente, casi como si tuviéramos la susceptibilidad a flor de piel.  Sin embargo, otros días amanecemos deprimidos o molestos, o como digo yo, “con las hormonas revueltas”, y nos cuesta mucho tolerar cualquier cosa ese día, incluso lidiar con lo cotidiano… todo y todos nos molesta.  Es increíble que el ser humano pueda ser tan complejo.  No importa lo mucho que uno pueda racionalizar que este comportamiento no es productivo ni positivo, y definitivamente nada sano para nosotros, es muy poco lo que podemos hacer para evitarlo o superarlo.  Probablemente, si tuviéramos la oportunidad, escogeríamos echarnos en una cama a sentir pena por nosotros mismos. Es un poco como cuando los adolescentes dicen “estoy molesto, déjame en paz”.  Pero ciertamente, ésta tampoco es la actitud mas conveniente.

Lo más cómico es que muchas veces, cuando pasa el momento, nos damos cuenta que aquello que nos deprimió, realmente no era tan importante ni tan grande, y que en circunstancias normales probablemente ni siquiera nos hubiera afectado.  ¿Entonces por qué revolcarnos en este malestar emocional, cuando tendríamos mejores cosas que hacer? 

Hoy por ejemplo, me ocurrió algo así.  Pero luego de languidecer por menos de media hora en la cama, decidí darme un baño con música, e increíblemente fue como si me hubieran puesto una inyección de endorfinas.  Tanto así que cuando salí del baño, me puse mis audífonos y anduve por toda la casa, cada vez mas animada.

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Se que antes he hablado de depresión y música, pero no puedo evitarlo.  Para mi, la música es una de las cosas mas maravillosas que existen; la música me sube el ánimo y siempre me ayuda a funcionar mejor. Es tan extraordinaria, que puedo sentir como penetra en mi alma y sube hasta mi mente. 

Se han realizado tantos estudios sobre el efecto de la música en pacientes con fibromialgia, demostrando el bienestar que nos brinda la música, que realmente quien aún no lo ha intentado, debe hacerlo.  La musicoterapia ha conseguido aliviar los síntomas, disminuye la percepción del dolor y los niveles de ansiedad, y definitivamente mejora el estado de ánimo.

Se que cuando nos sentimos mal, no queremos hacer nada, pero se requiere un esfuerzo muy pequeño y puede traernos grandes recompensas.  Pon tu música favorita, ya sea suave, movida, latina o rock, lo que funcione para ti, y verás como cambia tu estado de ánimo, y puedes hacerle frente a las cosas mas difíciles.

Un gran abrazo en este Día del Trabajo y Mil Bendiciones para todos!!!

miércoles, 10 de junio de 2009

HACER LAS PASES CON LA ENFERMEDAD

Hace poco, recibí un comentario que decía así:

Es fácil indicar este punto de vista, lógicamente es una motivación que se agradece pero el dolor crónico es muy severo y afecta no solo el cuerpo, sino va atacando tu sistema nervioso, así lo indican los médicos que tratan este tipo de pacientes.

Me apena mucho que alguien pueda pensar, que para mi es fácil hablar sobre el tema del dolor crónico, sin saber nada al respecto.

Quiero que sepan un poco mas sobre mi, para que puedan juzgar si estoy calificada para hablar sobre este tema: yo sufro de Fibromialgia desde inicios del año 2004.  A final de ese mismo año, me diagnosticaron también, un problema con los divertículos (por el cual ya he estado hospitalizada dos veces), que me impide tomar muchos de los medicamentos que se prescriben para la fibromialgia.  Desde hace 2 años me descubrieron 2 discos abombados al final de mi columna que me causa dolores severos en la parte baja de la espalda y este dolor se me extiende hacia las piernas y a veces me las duerme. Hace como un año me diagnosticaron una Artropatía Seronegativa Indiferenciada (no es Artritis Reumatoide, sino de otra clase, pero igual inflamatoria y muy dolorosa); y para colmo de males, soy alérgica a muchas cosas, entre ellas, a los corticoides y la sulfa, que se encuentran en los medicamente utilizados para la artritis, como primera línea de defensa, por lo cual me han tenido que administrar medicamentos un poco tóxicos, que son inmunosupresores, y requieren control y seguimiento. 

Desde hace 5 años, he vivido con dolor y agotamiento cada día de mi vida.  Unos días mas que otros (días fibromiálgicos, como yo les llamo).  Al tener un trabajo tan demandante como el mío, con tanto estrés y responsabilidad, prácticamente 24 X 7, tuve que poner el resto de mi vida en suspensión, y aprovechar cada minuto libre que tenía, solo para descansar.  Trabajaba horarios muy largos, de 10 a 12 horas en promedio, y cuando llegaba a mi casa, me sentía tan agotada, que no me quedaba fuerza para hacer nada, ni siquiera atender a mis hijos; solo quería acostarme para poder sobrellevar el dolor.  Esta enfermedad me robó muchas cosas, como mi deseo por divertirme, y hasta mi destreza profesional, llegando afectar mi memoria y capacidad de concentración. Durante los últimos años, fui de la casa al trabajo y viceversa.  Dejé de salir a pasear o divertirme los fines de semana con mi familia; les pedía que se fueran sin mi, para yo quedarme descansando, porque siempre tenía tanto dolor y estaba tan cansada, que prefería estar en casa tranquila y descansada. 

Como ven, yo podría decir que mi vida es solo dolor;  pero decidí hacer algo al respecto y compartir mi experiencia con otros que sufren igual que yo.  Y todas las cosas que escribo, recomendaciones para mejorar o sobrellevar el malestar, las he puesto en práctica o por lo menos las he probado.  Como siempre digo, todos somos diferentes, y algunas cosas funcionan para unos pero no para otros.  El enfoque es buscar algo que nos sirva.  Yo por ejemplo, tomo antidepresivos, que me ayudan tanto con el dolor como con mi estado de ánimo.  Me he realizado terapia de  drenaje linfático y funcionan para mi.  Me encanta la música, así que siempre que realizo tareas en la casa (como cocinar o limpiar, por ejemplo), me pongo el Ipod y me induzco un estado anímico alegre y divertido. También me gusta mucho bailar, y aunque ya no puedo hacerlo como quisiera, suelo poner música cuando me baño, y hacer de este momento, un tiempo solo para mi, y hasta me doy unas meneaditas. Sonrío todo el tiempo (nunca he dejado de hacerlo, a pesar del dolor) y busco formas de reírme con frecuencia, con sabrosas carcajadas de ser posible, como viendo programas cómicos en la TV, leyendo textos chistosos, jugando juegos de mesa con mis hijos o amigos, o simplemente compartiendo momentos chistosos con mis amistades.  Trato de hacer caminatas, llevando a mis perros a pasear, cada vez que puedo. Me dedico tiempo a mi misma y hago cosas que me gustan, y por supuesto mantengo una comunicación abierta y permanente con mi reumatólogo, siguiendo sus indicaciones sobre medicamentos, exámenes de control y formas de mejorar mi calidad de vida.

El dolor nunca desaparece por completo, pero podemos hacerle la lucha, no permitir que pare nuestra vida.  Si sentimos que esta lucha no la podemos ganar, al menos enfoquemos nuestros esfuerzos en no perderla tampoco. Seguirán habiendo días terribles, pero también tendremos días buenos, que según la actitud mental que tengamos, podríamos convertir en días maravillosos.  Solo debemos tener presente que todo depende de nosotros.  Nadie tiene la culpa de esto, reprocharle a Dios no es la solución.  El sufrimiento mental que se produce al tener dolor físico permanente, debilita nuestro espíritu. Para aquellos que son verdaderamente religiosos, podrían aceptarlo como una prueba mas en sus vidas.  Ya seas una persona espiritual o agnóstica, tienes la opción de tomar las riendas de sus vidas, y hacer las pases con la enfermedad.

 

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