viernes, 25 de noviembre de 2011

Todas esas cosas

Parece que estos últimos meses del año no me han estado tratando muy bien, y quedo  fuera de combate con demasiada frecuencia últimamente.  Si no tengo una cosa, tengo otra, y en definitiva todo me cuesta mucho y a veces prefiero no hacer nada, como decía Jaimito el cartero (del Chavo del Ocho)… “para evitar la fatiga”.

Dolor de cabeza, dolor muscular, dolor generalizado, fatiga, apatía,  falta de fuerza muscular, no poder mover o levantar los brazos, ni caminar o simplemente moverse… todas estas cosas hacen muy difícil la vida de cualquiera, ocasiona sentimientos de ansiedad, angustia y hasta depresión.

Tener un fuerte dolor de cabeza de vez en cuando, quizás tan fuerte como una migraña que te hace vomitar, es terrible, pero eventualmente pasa y uno regresa a la normalidad.  Sin embargo, tener dolor de cabeza todos los días durante 2 o 3 semanas de manera constante, aún cuando no sea muy fuerte todo el tiempo, es igualmente terrible, y además desgastante, sobre todo teniendo en cuenta que  solo tienes dos alternativas: aguantarte el dolor hasta cuando ya no puedas mas o tomar medicamentos para el dolor de cabeza casi a diario y posiblemente provocarte un problema con el hígado.  Este tipo de dolor te puede quitar  las ganas de hacer cualquier cosa, interviene con tu desempeño laboral y hasta te impide conciliar el sueño.

El dolor generalizado usualmente va casado con la fatiga y la apatía, y lo peor es que se hace difícil poder explicar lo que se siente sin sonar como hipocondriaco, lo único que podemos decir es “me siento muy mal”…  Obviamente, esta clase de malestar también interfiere con el desempeño, aunque es muy probable que a pesar de ello, nos desenvolvamos normalmente cumpliendo con las exigencias que cada día nos demanda, aunque en las noches no podamos dormir por sentirnos tan exhaustos.

El dolor muscular se siente como si hubieras ido al gimnasio.  En mi caso, generalmente me duelen los antebrazos y los omoplatos como si hubiera estado levantando pesas, los muslos y las pantorrillas como si hubiese salido a trotar, y la espalda, cadera y abdomen, como si hubiera hecho abdominales.  Si! Se puede vivir con esto, pero resulta, que hasta levantar un plato o un taza, cuesta mucho, y a veces tenemos que usar ambas manos, y lo peor de todo es que muchas veces dejamos caer las cosas, es decir que no tenemos prácticamente nada de fuerza muscular.  Esto nos hace parecer como exagerados a los ojos de los demás, es muy difícil de asimilar para uno mismo, pero mucho mas para el que nos ve pasar por ello, y a quienes muchas veces tenemos que estar pidiendo ayuda para levantar, cargar o mover ciertas cosas.

Cuando los brazos no responden por tanto dolor. Tengo muchos días en los que no puedo casi mover los brazos, esto me impide desde usar el teclado de la computadora, hasta bañarme (si, que pena, pero a veces no me puedo bañar porque no puedo mover los brazos, que horrible!!!).  Últimamente, hasta he pensado en grabar mis post, cuando no puedo escribir, para no permanecer alejada tanto tiempo.

Por último, la crisis máxima: cuando el dolor ataca de forma global, parece que se te han roto todos los huesos del cuerpo, como si te hubieran dado una paliza; cuando esto pasa, prácticamente no puedo caminar, sentarme, pararme, ni siquiera puedo moverme en la cama; me toca dormir como una momia egipcia, lo que solo te hace sentir peor cuando despiertas totalmente entumecida.  Pareciera que siempre llevamos la de perder con este asunto, no? 

Pero bueno, la vida sigue y hay que hacerle frente siempre con una sonrisa en los labios.  La fibromialgia y la artropatía me podrán robar las fuerzas, y algunas veces hasta mi amable disposición, pero nunca podrán robarme mi sonrisa.  Se necesitan muchos menos músculos para sonreír, que para fruncir el ceño, y gracias a Dios, estos músculos no me duelen.
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