domingo, 18 de septiembre de 2011

Fumar está vinculado con el dolor crónico

Mi vida sin tiSegún un nuevo estudio publicado en el Journal of Pain, por la American Pain Society, los fumadores tienen mayores probabilidades de presentar problemas de dolor musculo-esquelético persistente que los no fumadores.

Investigadores de Salud Pública de la Universidad de Kentucky encuestaron a más de 6,000 mujeres que participaron en el Registro de Salud de la Mujer de Kentucky, que regularmente hace encuestas a las mujeres sobre temas relacionados con la salud para entender mejor la carga de enfermedad para el estado. El objetivo del estudio era evaluar la relación del hábito de fumar con la presencia de diferentes tipos de dolor crónico musculo-esquelético. Sólo dos estados en Estado Unidos tienen una prevalencia de tabaquismo superior a Kentucky, el cual se estima en un 25%. Este estado también ocupa el primer lugar en el número de muertes de mujeres per cápita relacionadas con el tabaquismo.

Varios estudios anteriores han relacionado el tabaquismo y el dolor crónico, especialmente la lumbalgia. El consenso de las investigaciones realizadas es que los fumadores de ambos sexos son más propensos que los no fumadores a reportar síndromes de dolor.

Los investigadores de Kentucky clasificaron las encuestadas según la edad y el hábito de fumar, clasificándolos por la cantidad de cigarrillos consumidos por día. También se les preguntó a los encuestados sobre sus síntomas de dolor y si habían sido diagnosticadas con algún desorden de dolor musculo-esquelético, como fibromialgia o lumbalgia. Las variables de dolor seleccionadas fueron la presencia o ausencia de lumbalgia, dolor de cuello, ciática, neuralgias, fibromialgia, dolor en las articulaciones y dolor en todo el cuerpo.

El estudio demostró que los fumadores son significativamente más propensos a reportar dolor crónico que los no fumadores. Las personas que fuman a diario fueron dos veces más propensas a reportar dolor que los no fumadores. Aquellos que fuman un paquete o más al día fueron más propensos a reportar una alta carga de dolor crónico.

Los autores del estudio señalaron que la tos inducida por el tabaco aumenta la presión abdominal y el dolor de espalda, y la nicotina puede disminuir el umbral del dolor debido a que sensibilizan los receptores del dolor. El estudio también demostró una relación dosis-dependiente entre la frecuencia en que se fuma y el hecho de tener algún síndrome de dolor crónico. Esto puede indicar que los tratamientos para dejar de fumar podrían resultar útiles para las terapias de manejo del dolor crónico.

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