jueves, 9 de junio de 2011

Como se afecta el dolor de la fibromialgia con emociones negativas como ira

cara bravo No te ha pasado, que cuando te enojas se te empeora el dolor muscular de la fibromialgia.  Si no tenías dolor o tenías poco dolor, se incrementa increíblemente.  Y si ya tenías bastante dolor o estabas en crisis, tu escala se dispara al máximo, y el dolor se hace tan fuerte que no quisieras ni moverte.

Cuando cojo una rabia puedo sentir como se me endurecen los músculos, en una sensación similar a cuando uno aprieta algo y por supuesto, el dolor empieza a ir en aumento. Si ya tengo algo de dolor en un área especifica, puedo sentir como si algo recorriera esos músculos, pinchándolos.  Y si no tengo dolor localizado, sino generalizado, el malestar general se agrava al punto de sentirse como una gripe rompe huesos.

Es difícil explicarle esto a alguien que no tiene fibromialgia y que por supuesto te diría: "…tienes que coger las cosas con calma". Es muy fácil darle consejos a otros y por increíble que parezca, todo mundo está listo para aconsejarte, sin siquiera entender en que consiste esta enfermedad o el dolor que se experimenta; ciertamente, si alguien pudiera conocer 1/3 del dolor que yo siento, probablemente no se pararía de la cama por una semana. 

bravo Nadie quiere enojarse, nadie quiere sentirse mal, pero somos seres humanos con sentimientos, no piedras inertes. Es inevitable experimentar emociones negativos de vez en cuando, por mucho que uno trate de evitarlo, por mucho que uno entienda lo mal que esto nos hace. Solo queda buscar una forma para relajarnos rápidamente luego de habernos enojado: respirar profundo, limpiar nuestra mente, hacer algunos ejercicios de relajación, meditar, y aún esto también es difícil, porque ningún ser humano que esté molesto, puede superar la cólera por arte de magia, como si tuviéramos un interruptor de prendido y apagado.  Tal cosa no existe.  Nuestro sistema necesita depurar el sentimiento y la sensación que produce, y como no somos robots, este proceso no puede ser automático y toma un rato, pero mientras tanto nos está afectando al dolor.

Cuando las personas experimentamos fuertemente nuestras emociones, esto tiene un impacto negativo en el organismo a varios niveles; al igual que puede subírsele la presión a un hipertenso, en nuestro caso, definitivamente puede afectar el umbral del dolor y la tolerancia en respuesta al dolor, de igual manera.

Sin embargo, he podido observar que con el tiempo uno aprende a manejar la ira y evita coger rabias.  También aprendes que una vez que te has enfurecido y sientes como aumenta el dolor en tu cuerpo, es como alarma que sirve para recordarte que simplemente necesitas relajarte, para que la cosa no se ponga peor.  Porque definitivamente, cuando esto nos pasa, el dolorcito que teníamos bajo control, se convierte en un dolor insoportable, lo cual nos amarga, y empezamos a sentir mas dolor en otras áreas que no dolían, se nos endurece el cuello y la nuca, se nos forman nudos en la espalda, en fin… se forma un círculo vicioso muy negativo.  Si no hacemos un esfuerzo por calmarnos, literalmente nos puede dar una moridera o como decimos en mi país, “un faracho”.

Dice un viejo adagio de Séneca, que La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena, que a cualquier cosa sobre la que se vierte.”

Acá dejo algunos consejitos sobre el tema: 

  • Deja a un lado la ira.  Piensa por un momento, que la mayor parte del tiempo, la ira es bastante inútil. Y desde un punto de vista egoísta, a menudo es más dañina para el que está enojado que para la persona con la que estamos enojados, porque incluso, puede ser que la otra persona ni siquiera esté consciente de que tu estás enojado con él o ella. Así que, resuelve el conflicto o abandona la ira lo más rápidamente posible, si quieres hacer tu vida más placentera, y afectar tu salud lo menos posible.
  • Trata de estar de buen humor siempre. Un humor más ligero es a menudo un mejor espacio para trabajar, porque tu cuerpo y tu mente no están llenos de emociones negativas. Cuando eres una persona alegre o estás mas relajado la mayor parte del tiempo, puedes encontrar la solución a una situación difícil, de manera positiva y mas rápido.
  • Perdonar no es una debilidad.  Gandhi decía “El débil nunca puede perdonar. El perdón es el atributo de los fuertes”.  Ten esto en mente a la hora de hacer a un lado tu ira.  Mientras no perdones, estás ligado a esa persona.  Tus pensamientos permanecerán pendientes de la persona y la situación que causó tu molestia, y este vínculo emocional es tan fuerte que te causa sufrimiento, tanto emocional como físicamente. El perdón no solo libera a la otra persona, sino también a ti mismo.  Por lo tanto, podemos verlo como un aspecto terapéutico para tu beneficio.

También puedes leer: “Las emociones negativas empeoran el dolor

Y tu, cómo haces para controlar tu ira?  Cuáles son tus mecanismos para evitarla? Déjanos tus comentarios.

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