sábado, 9 de noviembre de 2013

Fibromialgia: Quien dice que no se puede gozar de la vida?

El hecho de tener fibromialgia y otras condiciones de dolor crónico nos obliga a tener un estilo de vida recatado y en muchas ocasiones nos impide divertirnos como solíamos hacerlo.  Para nuestra salud mental es importante encontrar la forma de gozar de la vida, aunque sea de vez en cuando y aunque tengamos que estar en reposo unos días después.

Este mes de noviembre se considera el mes de la patria en mi país, ya que hay varias fechas de celebración (3, 4, 5, 10 y 28).  Recientemente tuvimos un fin de semana largo, desde el sábado 2 hasta el martes 5 de noviembre, por lo que aprovechamos para viajar por 3 días hacia la casa de la playa.  Muchas veces no voy a la playa, solo me quedo en la casa, me meto a la piscina, hacemos barbacoa y jugamos juegos.  No me había estado sintiendo muy bien y casi no voy, pero era la primera que vez que llevaríamos a mi nieto de 7 meses a un viaje de este tipo y no quise perdérmelo.  La verdad es que a pesar de todo, no me arrepiento.  El primer día fue ligero, me metí a la piscina con mi nieto y salimos bastante pronto; por la noche, los adultos jugamos hasta tarde.  El segundo día estuve en la piscina durante casi 3 horas, bailando y jugando voleibol.  Yo ya casi no puedo bailar por mas de 1 o 2 canciones porque no puedo mantenerme de pie debido al dolor en mis talones, y jugar algún deporte es algo fuera de consideración, debido a que mi resistencia al esfuerzo muscular es muy poca.  Sin embargo, hacer estas cosas en el agua me resultó bastante fácil y maravilloso.  

Por supuesto, desde que empecé a bailar, pude sentir como me iba agotando y supe que tendría mucho dolor después, por lo que casi desde el principio me tomé un relajante muscular para cubrir por adelantado los síntomas, porque me estaba divirtiendo tanto que no quería parar; y cuando finalmente salí de la piscina, que ya estaba muy adolorida y cansada, me tomé un analgésico con anti-inflamatorio (Arcoxia 120mg), me di una ducha tibia, me puse crema caliente en todos los lugares donde tenía dolor (es decir, casi todo el cuerpo) y luego me puse piyama y me acosté en una hamaca con mi tesorito.  

Esa noche caí temprano en la cama y dormí muy bien, y a pesar de este gran esfuerzo, no amanecí tan mal como pensé que sucedería.  Al tercer día viajamos de vuelta y en el camino empecé a sentir el agotamiento y el malestar, así que en cuanto llegué a casa me tomé otro relajante muscular, comí y me acosté como a las 4:30 de la tarde y dormí hasta la mañana del día siguiente.  Fue increíble pero reconfortante.  Por supuesto pasé el resto de la semana en reposo, tomando las cosas con calma y terminando de recuperarme, aunque aún no lo logro del todo, pero cuando alguien me preguntó por qué había hecho esto, yo contenté: "yo sabía como me iba a sentir después, pero si no es así, no gozo".  Yo siempre he sido una persona muy alegre a quien le encanta divertirse, no puedo evitarlo; tendría que estar muy mal, como en 9 o 10 de dolor, para darle la espalda a la diversión y retirarme.

Para quienes siempre fueron el alma de la fiesta y han tenido que suspender o disminuir sus niveles de actividad y diversión, yo les digo: "Quién dice que no podemos seguir gozando de la vida?"  Solo hay que encontrar la forma que mas le convenga a cada uno, cubriendo todas las posibilidades por adelantado y si nos extralimitamos un poco, ni modo, nos toca aceptar las secuelas por unos cuantos días, pero sobre todo recordar lo mucho que hemos gozado y agradecer el hecho de que estamos llenos de vida para vivirla.

De este viaje mío a la casa de la playa, les dejo algunos consejos que apliqué como precaución para minimizar la cantidad de malestar que podía experimentar:
  • Meterse al agua (ya sea piscina o playa) después de las 4 pm.  Esta es la mejor hora, porque ya no hay mucho sol, sin embargo el agua aún está calientita.
  • Usar bloquedor solar en todas partes, incluyendo los labios.  Y si estaremos expuestos al sol, aunque solo sea el resplandor, es recomendable un buen sombrero playero y lentes de sol.
  • Llevar sandalias confortables con buen soporte para los talones
  • Llevar ropa fresca y holgada
  • Beber mucha agua y líquidos
  • Si se tiene dolor muscular, aplicar una crema caliente para relajarlos y cubrir el área (sobre todo si se aplica de noche)
  • Abrigarse bien para dormir, porque generalmente las noches son bastante frías en la playa.
  • Tomar los medicamentos por adelantado, como mecanismo de profilaxis.
  • Si tienes una almohada especial, no olvides llevarla, tanto para dormir como para estar mas cómoda en el viaje en auto. 
  • Si es posible, escoja el mejor colchón, ya sea en una cama o en el suelo.  Si su familia y amigos son como los míos, ellos mismos se lo ofrecerán.
  • Quítese la ropa húmeda apenas sale del agua.

Hace unos años escribí un artículo con un tema muy similar, llamado Sarna con gusto no pica que tiene algunos otros consejos que puedes aprovechar cuando planees hacer un viaje como este.

Cuando te diviertes, tu cerebro se inunda con neurotransmisores que producen una extraordinaria sensación de bienestar y felicidad. Nunca pierdas la oportunidad de divertirte, es lo mejor que hay para la mente y el cuerpo.



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