lunes, 11 de febrero de 2013

Esas pequeñas cosas...

Hay tantas acciones insignificantes, que todas las personas realizan diariamente, de manera casi inconsciente, pero que para quienes sufren de fibromialgia, realizar estas acciones se puede volver una gran tragedia debido al extremo esfuerzo que representan. 

Muchas personas con fibromialgia pueden percatarse de como han perdido tonicidad muscular y fuerza en todos los miembros, como ha variado su tolerancia a las temperaturas extremas, ya sea mucho frío o mucho calor, o como se ha visto mermada su capacidad de concentración.  Estos cambios producen un gran impacto en la vida diaria, impidiendo muchas veces, desde levantar objetos con las manos, aún cuando no sean muy pesados, hasta no poder levantar los brazos para lavarse el cabello.

Algunas de las cosas que hacemos a diario, las cuales puedo testificar que muchas veces nos cuestan trabajo, pueden ser:

En la casa y a nivel personal
  • Lavarse los dientes.
  • Levantar los brazos para lavar el cabello.
  • Peinarse o siquiera pensar en secarse el cabello con blower.
  • Lavarse las piernas y los pies cuando te bañas.
  • Agacharse para levantar la tapa del inodoro.
  • Levantar la taza de café.
  • Llevar los platos a la cocina y/o fregarlos.
  • Revolver a mano alguna comida cuando se está preparando.
  • Picar verduras con un cuchillo.
  • Abrir la tapa de los frascos.
  • Abrir una lata con un abridor manual.
  • Sacar el galón de leche o jugo de la nevera y servirlo en un vaso.
  • Levantar los brazos para tender ropa.
  • Agacharse para echar o sacar ropa de la secadora.
  • Cargar el bolso o cartera sobre un hombro.
  • Tolerar los sillones del cine si no son cómodos.

En el trabajo o situaciones sociales
  • Alcanzar las gavetas mas bajas del escritorio o algunas cajas que estén abajo.
  • Levantar los brazos para buscar o colocar cosas arriba, peor aún si son pesadas.
  • Estirarse sobre una mesa de reuniones para entregar algo.
  • Mantenerse de pie durante una presentación.
  • Pararse de la silla si se ha estado sentada durante mucho tiempo. 
  • Cargar sobre el hombro el maletín con la notebook dentro.
  • Usar el mouse por períodos prolongados.
  • Mantener los pies verticales sobre el piso cuando estás sentada en el escritorio o en una mesa de reuniones.
  • Tolerar sillas incómodas por mucho tiempo.
  • Pararse de un sillón o sofá cómodo.

En muchos casos, es normal para la mayoría de nosotros, que esto que he mencionado sean circunstancias problemáticas constantemente, sobre todo o de manera exacerbada, en aquellos casos en los que se tiene adicionalmente, alguna otra condición de dolor crónico, como artritis, lupus, espondilitis anquilosante, discos herniados, o diversos tipos de espondilo-artropatías, etc.  Sin embargo, y gracias a Dios, en otros casos, nos vemos afectados en este tipo de situaciones, solo durante períodos de crisis.


Que podemos hacer al respecto?

Si estas circunstancias son las usuales en nuestro diario vivir, nos toca acostumbrarnos, evitar aquello que no podemos hacer, aprender a pedir ayuda o encontrar, inventar o descubrir formas para hacer las cosas nosotros mismos.  Por ejemplo, algunas de las cosas que yo logro hacer por mi misma, son:
  • En  lugar de picar con un cuchillo, echo las verduras al procesador de alimentos.
  • En lugar de abrir una lata manualmente, uso un abrelatas eléctrico.
  • En lugar de revolver a mano, utilizo la batidora, si se trata de preparar una masa por ejemplo, o la batidora de mano (de esas que se usan para hacer batidos) si se trata de revolver dentro de una olla o cacerola.
  • En lugar de cargar el bolso sobre un hombro, me lo pongo cruzado sobre el pecho para repartir el peso, y adicionalmente, procuro que no sea muy pesado.
  • Evito los cines o las salas con sillones incómodos y me informo cuando voy a uno nuevo, sino estoy segura de como son los asientos.
  • Levanto los pies sobre un banquito debajo del escritorio para no tenerlos guindando en posición vertical.
  • Hago del conocimiento de otros, mi condición de salud y el hecho de que no puedo permanecer de pie durante una reunión o presentación, o de lo contrario, no podré asistir.
  • Cambiar el maletín de la notebook por uno de esos que tienen rueditas y solo hay que arrastrarlo en lugar de llevarlo sobre el hombro.
  • Cuando asisto a reuniones sociales, generalmente busco el sillón o sofá mas confortable para acomodarme, y luego me cuesta enormemente pararme de él, por lo que trato de moverme con frecuencia mientras estoy sentada y también me levanto para ir al baño cada cierto tiempo, a fin de no entumecerme en la comodidad del sillón.

De esta misma forma, habrá otras cosas que nos toca hacer por mucho dolor que nos causen,  porque simplemente son inevitables, como lavarnos los dientes, peinarnos, bañarnos o lavarnos el cabello (aunque si tengo mucho dolor en los brazos, retraso esto último hasta sentir que puedo hacerlo); y para todo lo demás, indudablemente tendremos que pedir ayuda... yo por ejemplo ya no recuerdo cuando fue la última vez que abrí un frasco o cargué un galón lleno de leche o jugo, mucho menos para servirlo en un vaso.  Es cuestión de acostumbrarse.

Sin embargo, si estas circunstancias nos afectan solamente o mayormente durante las crisis, pues entonces nos toca tomar las acciones y precauciones necesarias durante el tiempo que nos tome superarla. A veces nos cuesta darnos cuenta que cuando pasamos por una crisis, en realidad lo que hacemos es exactamente eso: pasar por ella. ¡Todas las crisis son temporales! Todas las tormentas al final siempre pasan y la noche siempre se convierte en un nuevo día. Así que solo tenemos que aguantar hasta que raye el alba. 


Esto me lleva a la siguiente conclusión:

Tengo dos opciones: puedo echarme a morir y llorar y sentirme deprimida por todo lo que ya no puedo hacer o puedo optar por disfrutar la vida dentro de mis posibilidades y sentirme contenta por todo lo que aún puedo hacer... Y ¿tú que escoges?



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