jueves, 27 de agosto de 2009

Sufrir en silencio, nos vemos tan bien, nos sentimos tan mal

DSC01448A veces, a media mañana, empezamos a experimentar la pérdida de nuestras fuerzas, se nos hace difícil respirar y empezamos a transpirar profusamente. Para evitar que se nos catalogue como neuróticos o hipocondríacos, muchas veces guardamos silencio, no hablamos de nuestros síntomas y tratamos de cumplir con el trabajo y con nuestras vidas, haciendo lo necesario… diligencias, ayudando a otros (incluso escuchando sus quejas), atendiendo a nuestras familias y hasta asistiendo a fiestas y reuniones; todo esto nos impone un enorme esfuerzo físico, mental y emocionalmente. Pero lo hacemos.
Al no darle la adecuada importancia a nuestros síntomas, podemos empezar a desarrollar una fobia social, rechazando a las personas, las reuniones sociales y al grupo en general, lo que ocasiona un asilamiento que nos afecta negativamente, sobre todo a nivel emocional, ya que sentimos que el resto de la gente, nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo no nos perciben como personas enfermas porque nos vemos tan bien, que no parecemos enfermos, pero en realidad nos sentimos tan mal, que no podríamos terminar de explicarlo.
Pero no me malinterpreten, yo no quiero ni creo en la compasión. No me interesa que la gente me diga “pobrecita tu”. Eso no es lo que necesitamos. Lo que queremos es simple, solo que se nos reconozca como personas con una enfermedad física real, y no con una enfermedad mental o debilidad de carácter. Ya que seguimos siendo personas funcionales, inteligentes y con capacidad para ser productivos. Solo que nos cuesta mas trabajo que al resto de la gente.
Entonces, el punto focal de esta reflexión, es que hacer para continuar viviendo como el resto de los mortales? Siempre digo que cada persona es diferente, y pienso que la forma de manejar la fibromialgia es igualmente diferente para cada persona.
A mi me funciona muy bien no compartir mis sentimientos ni mis malestares con nadie que no lo comprenda; pero mas importante aún, en mi caso, es ignorar los malestares, sobre todo cuando estoy teniendo un día de dolor leve (2.5 en una escala de dolor de 1 a 5); en estos días aprovecho para hacer todo lo que me gusta y disfrutarlo enormemente; otra cosa que me ayuda es hacer ejercicio o algo de baile suave y definitivamente nunca dejar el antidepresivo, que me ayuda a mantener mi estado de ánimo alto, a pesar de todo. Pero cada uno debe encontrar aquello que le ayuda a sobrellevar la carga.
Obviamente, los días fibromiálgicos y super-fibromiálgicos no van a desaparecer, pero solo de nosotros depende como manejarlos, y que tanto vamos a permitirle que acabe con nuestras vidas. Nuestro estado de ánimo es fundamental para enfrentar la fibromialgia, así que tratemos de mantenernos lo mas positivos posible.
Siempre me reconforta pensar que el mañana será mejor.
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