domingo, 7 de enero de 2018

Como manejar las relaciones negativas

Hay gente que tiene arraigada la capacidad de ser una profunda fuente de inspiración negativa, sin la intención de ser una mala persona. Para mi hay dos tipos de personas negativas: aquellas que se quejan constantemente de todo lo mal que les va en su vida, irradiando pesimismo y negatividad a su paso, en su búsqueda de alguien que les escuche, los entienda, los apoye y hasta posiblemente les brinde alguna forma de solución (estos son los quejumbrosos); y aquellos que van por la vida sintiéndose buena gente (y probablemente no sean malas personas), pero dedicándose a ver todo lo malo que hay en los demás, criticando sus defectos, buscando sus debilidades y asumiendo que el resto de las personas son interesadas o abusivas, por lo que siempre desconfían de sus actitudes, aunque sean buenas (estos son los venenosos).

Los primeros, los quejumbrosos pueden ser personas que siempre estuvieron expuestas a esta clase de comportamiento por parte de quienes los criaron, como un padre o familiar enfermo que se quejaba todo el tiempo, o pueden ser personas a las cuales verdaderamente les ha ido mal en la vida, ya sea como producto de malas decisiones, o por simple mala suerte. Como sea, si a esta gente no se les puede ayudar, tan siquiera a ver que existe la posibilidad de mejorar su situación, entonces es mejor alejarse de ellos, porque no contribuyen de ninguna forma a enriquecer tu vida y solo la impregnan de vibraciones negativas.

Los segundos, los venenosos... la mayoría de las personas se consideran buena gente, y lo mas probable es que así sea, mas o menos; pero en general, es muy fácil vislumbrar los defectos ajenos y evidenciarlos con rapidez, probablemente como una forma de sentirnos mejores al considerar que nosotros no somos de tal o cual forma. Cuando estamos expuestos a personas que constantemente consideran a los demás como problemáticos, abusivos y con malas intenciones, suele suceder que aunque no deseamos ser así, eventualmente empezamos a ver las cosas de la misma forma que ellos. Si tienes cerca de ti, personas que siempre están criticando aquellos en tu vida que te causan incomodidad o inconvenientes, la sensación de tener un aliado que apoye tus sentimientos de molestia se puede volver con mucha facilidad una relación de dependencia de estas personas negativas, que al final del camino solo alimentan tu espíritu con vibraciones nocivas, y cuando llegue el momento de tomar decisiones, puede costarte trabajo formarte un juicio justo de acuerdo a tus propios pensamientos, porque éstos estarán envenenados.

Para cualquiera de ambas clases de personas negativas, lo recomendable, incluso ideal es alejarse de ellas, porque aquello que no trae cosas buenas a tu vida, no vale la pena tenerlo cerca. Es mejor tener uno o dos buenos amigos, personas centradas, estables y positivas, que aporten luz y alegría a tu vida, que tener varios amigos con características negativas. 

Pero que pasa cuando cuando estas personas negativas forman parte de tu círculo íntimo o familia cercana, como una madre o un hermano, un familiar con quien vives o tu propio cónyuge? Qué hacer cuando se trata de gente que forma parte integral de tu vida, a quienes amas y simplemente no puedes alejarte de ellos? La vida es complicada... Entonces qué hacer?

Primero que todo, ten presente lo siguiente:
El que lleva, trae: aquellas personas negativas que vienen a hablarte mal de otros, probablemente hablen mal de ti con otras personas.  A esta gente hay que pararla en seco. Decirles que no quieres oir una mala palabra sobre nadie. Hay mil temas de conversación posibles, por qué tener que hablar mal de los demás?
Predica con el ejemplo: si no quieres que otros viertan su veneno en tu vida criticando o despedazando a los demás, tampoco lo hagas tú.  Muchas veces, la gente se abstiene de realizar este tipo de comentarios delante de personas que usualmente no tienen estas mismas actitudes.
Pide amablemente: si te preocupa genuinamente los sentimientos de la persona negativa cercana a ti, debes tener la confianza de pedirle amablemente que no te hable mal de los demás, que se abstenga de comentarios mal intencionados y trate de sostener una plática amena y tolerante, en donde se busquen soluciones cuando haya incomodidad debido a otra persona.
Saber cuando retirarse: la gente negativa tiene estas costumbres establecidas. Por mucho que lo intentes, no van a cambiar con facilidad. Puede disminuir un poco la frecuencia de los comentarios negativos, pero no desaparecer totalmente. Habrá momentos en los cuales en lugar de refutar un comentario o entrar en polémica, es mejor retirarse, pero con gracia y decoro, sin arrogancia ni menosprecio; de esta forma, se darán cuenta de la molestia causada.


Y segundo, la verdad es que en casi todos nosotros, existe algo de negatividad y una propensión innata a ver los errores ajenos (sobre todo, antes que los nuestros).  Pero hay que aceptar el hecho de que podemos ser mejores personas, justamente cuando dejamos de ver los defectos ajenos y empezamos a mirar hacia adentro de nosotros mismos. La capacidad de examinarte y darte cuenta de tus fallas es un arte que hay que aprender, porque rinde frutos. Te permite liberarte de esa tendencia a extrapolar tus problemas sobre los demás, asumir consecuencias y realizar enmiendas; y, cuando te examinas y decides trabajar para mejorar tus propios defectos, eres mas feliz.

En esta época tan acelerada es difícil tener la cualidad de ver solo la bondad en cada ser humano.  Somos tan complejos, tan grises; ya no hay simplemente bueno o malo, muchas acciones dependen de las situaciones, y aprendemos desde muy pequeños a ser cínicos, y a desconfiar.  Estos sentimientos y actitudes están tan arraigados que cuesta trabajo modificarlos.  Pero lo mas importante es saber identificarlos y darnos cuenta de que mas que ninguna otra cosa, necesitamos reducir lo mas posible la exposición a este tipo de personas negativas y trabajar en nosotros mismos.


Mil Bendiciones para esta semana!!

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