lunes, 19 de marzo de 2012

Es solo dolor de la fibromialgia… o es algo mas?

Durante toda la semana pasada estuve fuera de combate con una fuerte infección renal.  En realidad, el dolor generalizado me empezó desde la semana anterior, pero cuando tenemos fibromialgia, muchas veces no distinguimos nuevos dolores sobre los viejos o ya existentes, solo sentimos mayor intensidad de dolor y tenemos la tendencia atribuirlo, quizás, a un mayor esfuerzo de nuestra parte o a una crisis muy fuerte.

Con fibromialgia se pueden tener diferentes tipos de crisis.  Puedes tener dolor focalizado en ciertas áreas o puedes tener dolor generalizado.  En mi caso, gracias a Dios, las crisis de dolor generalizado son pocas.  Quizás me dan una vez al mes, o un mes si, un mes no.  Sufro mas de dolores en áreas puntuales.  Pero el dolor generalizado es algo a lo que hay que prestarle atención.  

Los primeros días de mi infección renal, tenía dolor generalizado, pero aún conservaba mi movilidad.  Es decir, todos sabemos que quienes tenemos fibromialgia, realizamos nuestros quehaceres diarios con o sin dolor; lamentablemente, una gran cantidad de dolor no siempre nos impide salir hacer una diligencia, recibir una visita, o preparar algo de comer (ya antes he mencionado mi escala de dolor del 1 al 10, que entre 6 y 7, disminuyo mi actividad pero no me paralizo, entre 8 y 9, aunque puedo hacer muchas cosas, prefiero acostarme porque el dolor es terrible y me tomo toda clase de medicamentos, buscando solución; pero solo en 10, el dolor es insoportable y simplemente casi no puedo moverme); pues bien, los primeros días se podía decir que estaba entre 7 y 8, con mucho dolor, pero seguía haciendo lo que tenía que hacer, pero a partir del domingo en la noche el dolor se volvió 10 y no había nada que lo mejorara, no podía moverme ni siquiera en la misma cama.  Me dolía todo el cuerpo como cuando se tiene fiebre (pero no la tenía), me dolía mucho la cintura y la espalda, y el dolor se irradiaba hacia mis caderas.  Me costaba caminar por el dolor en los tobillos y los talones. En fin, era una tortura completa.  

Afortunadamente, por cosas del destino, la semana anterior, me habían hecho unos exámenes de seguimiento que incluían un uro-cultivo; así que el miércoles (ya tenía tres días prácticamente sin moverme y caminando con bastón), cuando recibí los resultados, me di cuenta que el terrible dolor en mi espalda y en todo mi cuerpo, era porque tenía una infección renal.  No dudo que el dolor generalizado era una mezcla de dolor causado por la infección, mas dolor generalizado de la fibromialgia exacerbado debido a la infección.

El punto de toda esta historia, es como muchas veces podemos confundir el dolor generalizado (muy semejante al de una gripe) y que no es mas que un síntoma de la fibromialgia, con el dolor en todo el cuerpo producto de una infección.  En esta ocasión, yo le decía a mi esposo: “esto es mas que fibromialgia, siento que me duelen hasta la entrañas, creo que tengo otra cosa”.  Es más, en algún momento le dije que “me dolía tanto la cintura, que me parecía que podía tener una infección renal”.  Pero mi esposo dice que siempre que tengo una crisis fuerte, creo que tengo otra cosa, cuando en realidad es “solo” la combinación de los dolores de la fibromialgia con los de la artritis, y me recomienda descanso, paciencia y coger las cosas con calma, hasta que se me pase.  Así que al igual que el resto de la gente, uno mismo termina convenciéndose que es una crisis extra-fuerte y que pronto pasará.

Por mas que queramos evitarlo, nuestro cuerpo y nuestra mente pueden engañarnos o confundirnos. Hay que aprender a escuchar a nuestro cuerpo, sin dejar volar la imaginación; porque el error que generalmente cometemos cuando se llega a tener tanto dolor, es que manejamos dos extremos: o empezamos a pensar que tenemos alguna otra enfermedad de la cual nos vamos a morir o simplemente creemos que tenemos otra fuerte crisis.  Hay que oír cada parte del cuerpo, escuchar con atención lo que nos dice, y aprender a detectar cuando un dolor es usual y/o intensificado, de cuando un dolor no es usual, nunca antes lo habíamos sentido o pensamos que puede ser muscular cuando en realidad no lo es.  

Ojo! Esto no es nada fácil.  Para una persona sana, el dolor es síntoma de que algo no anda bien. Pero para una persona con fibromialgia, el dolor es “el pan nuestro de cada día” y un intenso dolor solo significa una crisis mas fuerte.  Así que, aprender a diferenciar es un trabajo difícil, pero es importante hacerlo, para evitarnos mayores problemas de salud, porque al ignorar un dolor por pensar que se trata de la fibromialgia, podemos dejar de recibir el tratamiento adecuado para algún otro problema de salud, que podría empeorar con el tiempo.

Alguna vez te ha pasado algo parecido? Déjanos tus comentarios.

Por ©Mylene Wolf Fibromialgico.blogspot.com

lunes, 5 de marzo de 2012

El dolor afecta negativamente la función cognitiva en la fibromialgia

El dolor es el factor primario que contribuye al deterioro cognitivo en pacientes con síndrome de fibromialgia, por encima de la depresión, ansiedad, fatiga, problemas de sueño, y el uso de medicamentos, reportó el Dr. Stefan Duschek, de la Universidad de Munich, en Alemania, en el 6° Congreso Mundial del Instituto Mundial del Dolor.

Los pacientes con fibromialgia obtuvieron peores puntuaciones que los sujetos sanos de control en cuanto al pensamiento matemático y el control de la atención. "Una gran parte de la diferencia en estas pruebas es explicada debido al dolor", dijo el Dr. Duschek. "El factor más importante que subyace a estos déficits es el dolor, nada más; no es la depresión, ni la ansiedad, sino el dolor."

Los resultados corroboran la presencia de deterioro sustancial cognitivo en pacientes con fibromialgia, aunque el debate sigue abierto, dijo el Dr. Duschek.  Este estudio "agrega evidencia a la sugerencia de que el factor más importante es el dolor. Existen interacciones entre el dolor, la ansiedad, la depresión y la función cognitiva ... pero el factor más importante parece ser el dolor."

Los investigadores compararon 35 pacientes con fibromialgia y 29 sujetos sanos de control. Todos los participantes completaron la prueba Uchida-Kraepelin, un instrumento neuropsicológico que cuantifica la capacidad numérica, control de la atención, y la velocidad de procesamiento cognitivo. El rendimiento se mide en 5 diferentes intervalos de 1 minuto para evaluar la mejora en el rendimiento con el tiempo.

Se midieron los posibles predictores de la función cognitiva, incluyendo el dolor (mediante el Inventario de Dolor de McGill), la depresión (mediante el Inventario de Depresión de Beck), la ansiedad (mediante el Inventario de Ansiedad Estado-Característica), la fatiga y el sueño (utilizando la Escala de Severidad de Fatiga y el Cuestionario del sueño de Oviedo), y la ingesta de medicamentos, incluyendo antidepresivos, ansiolíticos, opiáceos y analgésicos no opiáceos.

Durante cada uno de los 5 períodos de trabajo, el número de cálculos realizados fue menor en el grupo con fibromialgia que en el grupo control (P <.01), y la mejora en el rendimiento con el tiempo fue menos pronunciada (P <.05).  Los pacientes que tomaban medicación opiácea tuvieron un mejor desempeño que aquellos que no la tomaban (P <.05). "Nuestra hipótesis era todo lo contrario — que los opiáceos alteran la función cognitiva — pero tiene sentido, porque reduce la intensidad del dolor, haciendo que la gente pueda concentrarse mejor", dijo el Dr. Duschek.

De hecho, los mayores índices de dolor predicen menor rendimiento cognitivo (p <.05), mientras que las quejas por depresión, ansiedad, fatiga y falta de sueño no estaban relacionados, dijo.  "El dolor es una condición que demanda atención; se puede suponer que la actividad nociceptiva central le resta a la capacidad cognitiva, al requerir mayores recursos de procesamiento neural."

El dolor crónico tiene "un impacto único en el cerebro", coincidió la Dra. Magdalena Naylor, profesora de psiquiatría y directora de la Unidad de Investigación de Neurociencia Clínica de la Universidad de Vermont, cuando se le pidió que comentara.  "Estos hallazgos son interesantes y confirman que es importante tratar el dolor cuanto antes y lo mas completamente como sea posible. Sin embargo, la medicación opioide no es la única manera de reducir el dolor. Muchos estudios han documentado que la terapia cognitivo-conductual [TCC] no sólo puede ayudar a mejorar la capacidad para lidiar con el dolor, sino también a disminuir la sensación de dolor.  Creemos que la TCC puede mejorar la función cognitiva en pacientes con fibromialgia, no sólo por la disminución de la sensación de dolor, sino también porque de forma independiente, mejora la atención y la concentración. Esta hipótesis está siendo probado en ensayos clínicos por los científicos de la Unidad de Investigación de Neurociencia Clínica de la Universidad de Vermont ", dijo.

Esta investigación fue subsidiada por una subvención del Ministerio Español de Ciencia e Innovación y co-financiada por el Fonds Européen de Développement Régional
(FEDER Proyect PSI2009-09812).

6° Congreso Mundial del Instituto Mundial del Dolor: Resumen 112. Presentado el 4 de febrero 2012.
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