lunes, 5 de marzo de 2012

El dolor afecta negativamente la función cognitiva en la fibromialgia

El dolor es el factor primario que contribuye al deterioro cognitivo en pacientes con síndrome de fibromialgia, por encima de la depresión, ansiedad, fatiga, problemas de sueño, y el uso de medicamentos, reportó el Dr. Stefan Duschek, de la Universidad de Munich, en Alemania, en el 6° Congreso Mundial del Instituto Mundial del Dolor.

Los pacientes con fibromialgia obtuvieron peores puntuaciones que los sujetos sanos de control en cuanto al pensamiento matemático y el control de la atención. "Una gran parte de la diferencia en estas pruebas es explicada debido al dolor", dijo el Dr. Duschek. "El factor más importante que subyace a estos déficits es el dolor, nada más; no es la depresión, ni la ansiedad, sino el dolor."

Los resultados corroboran la presencia de deterioro sustancial cognitivo en pacientes con fibromialgia, aunque el debate sigue abierto, dijo el Dr. Duschek.  Este estudio "agrega evidencia a la sugerencia de que el factor más importante es el dolor. Existen interacciones entre el dolor, la ansiedad, la depresión y la función cognitiva ... pero el factor más importante parece ser el dolor."

Los investigadores compararon 35 pacientes con fibromialgia y 29 sujetos sanos de control. Todos los participantes completaron la prueba Uchida-Kraepelin, un instrumento neuropsicológico que cuantifica la capacidad numérica, control de la atención, y la velocidad de procesamiento cognitivo. El rendimiento se mide en 5 diferentes intervalos de 1 minuto para evaluar la mejora en el rendimiento con el tiempo.

Se midieron los posibles predictores de la función cognitiva, incluyendo el dolor (mediante el Inventario de Dolor de McGill), la depresión (mediante el Inventario de Depresión de Beck), la ansiedad (mediante el Inventario de Ansiedad Estado-Característica), la fatiga y el sueño (utilizando la Escala de Severidad de Fatiga y el Cuestionario del sueño de Oviedo), y la ingesta de medicamentos, incluyendo antidepresivos, ansiolíticos, opiáceos y analgésicos no opiáceos.

Durante cada uno de los 5 períodos de trabajo, el número de cálculos realizados fue menor en el grupo con fibromialgia que en el grupo control (P <.01), y la mejora en el rendimiento con el tiempo fue menos pronunciada (P <.05).  Los pacientes que tomaban medicación opiácea tuvieron un mejor desempeño que aquellos que no la tomaban (P <.05). "Nuestra hipótesis era todo lo contrario — que los opiáceos alteran la función cognitiva — pero tiene sentido, porque reduce la intensidad del dolor, haciendo que la gente pueda concentrarse mejor", dijo el Dr. Duschek.

De hecho, los mayores índices de dolor predicen menor rendimiento cognitivo (p <.05), mientras que las quejas por depresión, ansiedad, fatiga y falta de sueño no estaban relacionados, dijo.  "El dolor es una condición que demanda atención; se puede suponer que la actividad nociceptiva central le resta a la capacidad cognitiva, al requerir mayores recursos de procesamiento neural."

El dolor crónico tiene "un impacto único en el cerebro", coincidió la Dra. Magdalena Naylor, profesora de psiquiatría y directora de la Unidad de Investigación de Neurociencia Clínica de la Universidad de Vermont, cuando se le pidió que comentara.  "Estos hallazgos son interesantes y confirman que es importante tratar el dolor cuanto antes y lo mas completamente como sea posible. Sin embargo, la medicación opioide no es la única manera de reducir el dolor. Muchos estudios han documentado que la terapia cognitivo-conductual [TCC] no sólo puede ayudar a mejorar la capacidad para lidiar con el dolor, sino también a disminuir la sensación de dolor.  Creemos que la TCC puede mejorar la función cognitiva en pacientes con fibromialgia, no sólo por la disminución de la sensación de dolor, sino también porque de forma independiente, mejora la atención y la concentración. Esta hipótesis está siendo probado en ensayos clínicos por los científicos de la Unidad de Investigación de Neurociencia Clínica de la Universidad de Vermont ", dijo.

Esta investigación fue subsidiada por una subvención del Ministerio Español de Ciencia e Innovación y co-financiada por el Fonds Européen de Développement Régional
(FEDER Proyect PSI2009-09812).

6° Congreso Mundial del Instituto Mundial del Dolor: Resumen 112. Presentado el 4 de febrero 2012.
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