domingo, 9 de diciembre de 2012

Cuando no podemos decir que "NO"

Ayer sábado se celebraba en Panamá, el Día de la Madre... y desde hace varios días mi mamá nos había invitado a pasar la tarde en su casa. Tan especial era el evento, que hasta nos preguntó a cada uno que queríamos comer y fue a comprar menús individuales para todos... ¡cuanta especialidad!

Sin embargo, desde el viernes en la mañana estoy con una crisis de 10 (el número máximo en mi escala de dolor ), con mucho dolor en los hombros, brazos y manos, cuello y nuca, y un dolor de cabeza intermitente. Terrible... tan terrible... que no me permitía casi ni mover los brazos, ni mucho menos levantarnos (aunque a pesar de ello, moviendo los brazos muy lento y con algo de ayuda, logré hacer comida y hasta brownies).

A pesar de la cremita caliente y el masajito de la noche del viernes, el sábado aún seguía sintiéndome igual de mal.  Pero tenía este compromiso con mi mamá, y no pretendía faltar.  En cualquier otra circunstancia, hubiera llamado para decir "lo siento, no puedo asistir porque estoy malita", pero en este caso tan especial  sentía que simplemente no podía decir que "No".  

Entonces como manejar esta situación?  Me puse a pensar que cosas serían las mas recomendables para sobrellevar esta situación de la mejor manera posible, y aquí les dejo, el resultado de mi análisis, que dicho sea de paso, funcionó bastante bien...
  • Primero que todo, está mi actitud mental. Necesito prepararme mentalmente para manejar este día. Pensar por adelantado cómo será el día y convencerme de que podré manejarlo.
  • Informarle a los demás como me estoy sintiendo para que sus expectativas de mi parte sean realistas, porque no voy a poder estar levantando ni moviendo nada, ni siquiera un plato, y deben saber a que se debe, sobre todo porque necesitaré ayuda para todo (levantarme, caminar, moverme, servirme la comida, etc.)
  • Tomarme un relajante muscular y un baño caliente antes de salir de casa. Llevarme la cremita caliente por si acaso y mi almohadita especial para el soporte del cuello.
  • Sabiendo a donde voy, planificar en donde estaré sentada o recostada, obviamente buscando la mayor comodidad para mí. Pedir almohadones extra o intentar varias posiciones hasta sentirme cómoda.
  • Procurar que alguien mas maneje el auto, para evitar el estrés y mantenerme relajada (incluso en algunos casos, opto por sentarme en los asientos de atrás, aunque se trate de mi propio auto).
  • Poner mi mejor cara, por muy mal que me sienta; no tiene sentido tener mala cara ya que eso no me ayuda sentirme mejor, pero si hace que los demás se sientan mal por mi causa.  Tratar de mantener un estado de ánimo agradable, sobre todo si usualmente es uno quien establece el tono de la reunión.
  • Si en algún momento me siento demasiado mal, retirarme unos 15 o 20 minutos para recostarme en una cama; con seguridad este tiempo podrá ayudarme para recargar mis energías.
  • Y si en realidad ya no aguanto el dolor, entonces llegó la hora de despedirme; y siendo que ya estuve un rato y todos están enterados de como me siento, no deberá ser un problema, retirarme antes de terminada la velada.

Debemos tener en mente la siguiente idea al salir de casa: el objetivo es estar presentes, disfrutar del momento, compartir con los demás y no estropearle la celebración al resto de las personas.  No podemos vivir encerrados, ni negarnos a compartir con quienes genuinamente desean pasar tiempo con nosotros.

Resumiendo mi día: salí de casa a las 5:00 pm y estuve en casa de mi madre hasta las 10:00 pm.  Uno de mis hijos manejó mi auto de ida y vuelta, y traté de estar lo más cómoda posible todo el tiempo.  La última hora y media de esta jornada me costó cada vez mas y al final ya me sentía insoportablemente mal.  Sin embargo, dentro de todo, considero que pasamos un rato agradable. 

Por supuesto, al llegar a mi casa, solo quería llorar de tanto dolor, pero mis hijos me ayudaron y me atendieron prácticamente hasta que me dormí (como se invierten los papeles cuando tenemos estos problemas de salud, verdad?).   Y creo que el sentir el cariño y atención de las personas que te aman es una clave fundamental para sobrellevar el malestar.

Hoy todavía seguí en 10 y de hecho, gran parte de este artículo tuve que dictarlo a la computadora, pero no quería dejar de compartir esta experiencia, porque a pesar de todo, no me arrepiento de haber asistido a pesar del dolor.  

Por supuesto que a nadie que sufra de fibromialgia le provoca pasar por este tipo de experiencias y cuando nos sentimos así, preferimos quedarnos tranquilos; pero siempre habrá alguna ocasión en la que forzosamente debamos decir "SI" y es bueno saber lo que podemos hacer para manejar la situación.

Espero que mi experiencia le sirva de ayuda a alguien mas y les deseo la mejor de las semanas.  Y de paso, a todas mis compatriotas panameñas, les deseo que hayan pasado un maravilloso Día de Las Madres!  Mil Bendiciones!!!

 
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