miércoles, 19 de enero de 2011

2011: Un buen año para dejar de fumar

entes_0016 Es interesante que en muchos países se están implementando leyes antitabaco para reducir el consumo de tabaco públicamente, limitando cada vez mas los lugares disponibles para los fumadores.  Antes podíamos ver como muchos sitios públicos tenían áreas separadas para fumadores y no fumadores; mientras que hoy está prohibido fumar incluso en espacios abiertos, como los parques, por ejemplo. 

Realmente es un tema trillado y bien conocido, el hecho de que los fumadores de segunda mano tienen un índice de enfermedades y mortalidad tan alto, como el mismo fumador en sí. Está ampliamente demostrado a través de muchos estudios, que el tabaco es nocivo para cualquier aspecto de la salud. 

Sin embargo, también se ha demostrado a través de diversos estudios que la relación del tabaco y los pacientes con fibromialgia es negativa; ya que el tabaco, al igual que la cafeína y el alcohol, producen un efecto excitante sobre el sistema nervioso, haciendo mas difícil la tarea de controlar el dolor, porque interfiere incluso con la medicación.

Se ha llegado a las siguientes conclusiones a través de estos estudios:

  • El consumo de tabaco está asociado con la intensidad del dolor
  • El hábito de fumar puede influir en el dolor y en ciertas características psiquiátricas del paciente con fibromialgia
  • Los fumadores con fibromialgia tienen niveles de dolor más altos en comparación con los no fumadores
  • Los fumadores tienen menos buenos días y mas días de trabajo perdido por semana.  
  • El consumo de tabaco está asociado con un mayor número de síntomas de la fibromialgia severa, inclusive en pacientes que se encuentran en tratamiento especializado
  • Los fumadores con fibromialgia padecen un mayor malestar general, más dolor y/o entumecimientos.
  • El fumar no se ha asociado con un mayor número de puntos sensibles. 

Todos los que alguna vez hemos fumado, podemos entender como este vicio puede calmar la ansiedad, la cual está usualmente presente en pacientes con fibromialgia.  Pero como vemos, los efectos negativos son muchos.

dejar-de-fumar Dejar de fumar no es fácil. Requiere de mucho esfuerzo y dedicación, pero en primer lugar se debe tener una clara consciencia del problema y un absoluto compromiso, ya que cuando suspendemos el suministro de nicotina al cuerpo, aparecen síntomas de abstinencia, como ansiedad, irritabilidad, impaciencia, falta de concentración, dificultad para dormir, etc. Pero hay que tener en cuenta que estos síntomas empiezan a disminuir al cabo de 2 ó 4 semanas sin fumar.

A continuación, adjunto algunos datos extraídos de un artículo de Salut i Força que ofrece recomendaciones para dejar de fumar, manteniendo bajo control los síntomas de abstinencia (esto me parece válido, ya sea que tenga fibromialgia o no la tenga).

Buena planificación

El primer paso para dejar de fumar es plantear el deseo de abandonar el tabaco y mentalizarse para afrontar la abstinencia. Después debemos planificar bien los siguientes pasos a dar. “El primero de ellos es fijar una fecha para dejarlo, buscando ayuda profesional”.

Además de una buena planificación y motivación, podremos incrementar las posibilidades de éxito al dejar de fumar si recurrimos al apoyo farmacológico. Para ello existen medicamentos seguros y de calidad que han demostrado su eficacia.

Entre los medicamentos que pueden ayudar a dejar de fumar figuran los basados en la terapia sustitutiva con nicotina (TSN). Este tipo de fármacos se fundamentan en la administración controlada de nicotina con el fin de reducir gradualmente los síntomas de abstinencia y facilitar, la deshabituación del fumador. Podemos encontrar ejemplos de terapia sustitutiva con nicotina en forma de parches transdérmicos, chicles y comprimidos chupar.

Además de la terapia sustitutiva con nicotina y el apoyo psicológico, se recomienda marcarnos objetivos a corto plazo: “es recomendable fijarse pequeños plazos de abstinencia, como días o semanas, en lugar de pensar en no volver a fumar indefinidamente”. Esta táctica nos permite alcanzar desde el inicio nuestros objetivos y nos ayuda a motivarnos para mantener la abstinencia.

También es recomendable elaborar una lista de las situaciones en las que es más fácil recaer en el hábito de fumar y prever actividades alternativas. Por ejemplo, hay que lavarse los dientes inmediatamente después de las comidas, evitar las actividades sedentarias y sustituirlas por paseos o por la práctica de deporte, respirar profundamente varias veces seguidas en los momentos de estrés, evitar los lugares con gran concentración de fumadores, sustituir las bebidas alcohólicas y el café por zumos naturales o tener siempre un bolígrafo disponible para aplacar el deseo de tener un cigarrillo entre los dedos.

Otros consejos para afrontar la abstinencia son tomar alimentos ricos en vitaminas, especialmente la vitamina B, ocupar los ratos de ocio con alguna afición, aprender técnicas sencillas de relajación para los momentos en que tengamos ganas de fumar, beber agua en abundancia y utilizar caramelos o chicles sin azúcar cuando sintamos necesidad de tener algo en la boca. En definitiva, se trata de poner el máximo empeño posible y adoptar estrategias que nos eviten recurrir al cigarrillo para aliviar la abstinencia y, de esta forma, mejorar notablemente nuestra salud.

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