domingo, 4 de agosto de 2019

Pregabalina, sueño y cambio de rutina

Recientemente decidí retomar mis terapias, porque estoy con mucho dolor todo el tiempo, y antes de iniciarlas, tengo que ver una Fisiatra (doctora en medicina física y rehabilitación), que es quien te evalúa y determina la clase de terapia que le recomienda al fisioterapeuta. 

Pues bien, yo estaba sin tomar ningún medicamento desde el año pasado (por mis problemas gástricos), los había dejado todos. Y ahora que la doctora me examinó, dice que tengo tanto dolor generalizado que probablemente no soporte las terapias, así que me mandó a tomar Pregabalina de nuevo. Empezamos con una dosis mínima de 25 mg, durante una semana, luego subí a 50 mg por otra semana y finalmente a 75 mg, por lo que restaba del mes. 

Cumplido el mes, ella volvió a evaluarme. Mis comentarios durante la cita médica de seguimiento, fueron los siguientes:

  • Ahora me está costando muchísimo levantarme por las mañanas, pero duermo mucho mejor.
  • Siento que tengo mucho sueño a lo largo del día (un poco mas como a las 11 de la mañana y a la 5 de la tarde). Igual, no le hago caso al sueño y no me acuesto a dormir, sigo con mi rutina, aunque bastante cansada, como esforzándome.
  • Y en realidad no siento ninguna mejoría en cuanto a la intensidad del dolor, a pesar de estar tomando el medicamento.

Luego del examen, ella coincidió conmigo en cuanto a la intensidad del dolor y que aún se encuentra bastante generalizado. Me duplicó la dosis a 150 mg diarios, 75 mg por la mañana y 75 mg por la noche. Y tengo que volver a verla dentro de un mes.

Las cosas positivas que puedo decir en cuanto al medicamento son:

  • Tengo un mejor sueño, mas profundo y amanezco mas descansada
  • Luego de que disminuye mi período de dolor intenso matutino, estoy teniendo mas fuerza para enfrentar los retos del día.
  • Tengo mejor tolerancia al dolor. Si bien es cierto, el dolor general no se ha ido, puedo realizar esfuerzos (que sé que me causarán mas dolor), y las consecuencias no son tan fuertes o tan prolongadas como antes. 

Un ejemplo de lo anterior es que, si me disponía a limpiar la casa, lo hacía todo a pesar del dolor que tenía y como el dolor iba incrementando conforme avanzaba el trabajo, yo sabía que luego estaría muy mal por mínimo 2 días a 1 semana. Ahora, igual lo hago todo con dolor, pero al final, puedo tolerar un poco mas el dolor que queda luego del trabajo, y el efecto me dura menos tiempo.

Apenas llevo una semana tomando 150 mg de Pregabalina, y realmente puedo decir que no me ha incrementado el sueño durante el día, a decir verdad, creo que mi cuerpo ya se está ajustando, porque ya no siento tantas ganas de dormir en el día y tengo algo mas de fuerza, sin embargo, abrir los ojos y dejar de dormir en las mañanas, si me está costando bastante. Afortunadamente, yo no tengo que ir a trabajar, así que puedo tomarme el chance de dormir unos minutos mas, pero a mi me gusta levantarme temprano para tener oportunidad de hacer todo lo que necesito hacer con suficiente tiempo y calma, y al pararme tarde, muchas veces tengo que andar acelerada y eso me impacta en el dolor.

Dicho todo esto, podemos ver como cualquier cosa puede tener impacto en nuestras vidas fibromiálgicas. Tenemos que diseñar estrategias para sobrellevar el dolor y sus secuelas, y re-diseñarlas constantemente en función de los cambios que vamos experimentando. Hay un sinfín de circunstancias externas o fuera de nuestro control, que pueden alterar nuestras rutinas, y solo debemos evaluar la situación y modificar nuestras estrategias existentes. Algunas de las cosas que me ha tocado hacer son:

  • Programar las actividades a las horas mas convenientes, según mis horas de menos dolor. Especialmente, aquellas actividades que requieran algún esfuerzo físico de mi parte, aunque sea pequeño.
  • Ahora que tengo tanto sueño en las mañanas y no puedo salir tan fácil de la cama, me pongo 5 o 7 alarmas. A mi me gustaría despertarme entre 8:30 y 9 am. Así que pongo alarmas a las 8:30, 8:45, 9, 9:15, 9:30, 9:45, 10, porque se que cuando la alarma suena, no le digo postergar, sino que la apago. Así que siempre suena la siguiente, hasta que logro levantarme.
  • Pido ayuda con las tareas de la casa. Hago primero aquellas que requieran menos esfuerzo de mi parte y luego, si aún soporto el dolor, paso a las más pesadas. Cualquier cosa que requiera agacharme, se lo pido a alguien mas. 
  • Cuando voy al super, siempre uso el carrito eléctrico. Y cuando no puedo ir, hago el super por internet. Cuesta lo mismo, pueden traerlo el mismo día o al día siguiente (dependiendo de la hora) y por ahora, no cobran la entrega. Así que es una maravillosa solución cuando uno puedo salir de casa. A veces, también una amiga me lleva al super, y ambas realizamos nuestras compras. Es un gran apoyo para mi, porque ella me ayuda con las cosas que tengo que alcanzar en la parte de arriba de los anaqueles, y a cargar las bolsas pesadas que tengo que bajar en mi casa.
  • Yo tengo permiso para estacionar en lugares para discapacitados. Mi médico hizo una carta con mi diagnóstico para que la entidad que otorga los permisos, me diera uno. A veces puede ser que yo esté teniendo un buen día y vaya a realizar diligencias en un mall. Cuando entro, estoy muy bien y no tengo aspecto de necesitar ese estacionamiento, pero cuando salgo es otra historia. Es muy probable que salga arrastrando la vida y es en este momento, cuando necesito que el carro esté allí cerquita esperándome, porque no creo que pudiera llegar muy lejos. 
  • Siempre tengo mucho dolor en el cuello y los hombros, esto nunca me abandona. Así que siempre que me siento en el sillón o en la cama, ya sea a ver televisión, tejer, usar la computadora, etc., me pongo un cojín redondo en la nuca (como ven en la foto). Ellos se gastan y se adelgazan, y yo compro mas. En las Tiendas de Todo a Dollar, se encuentran baratísimos. Tengo otro en el Den, para cuando estoy allá viendo tele y también en el carro, para usar durante viajes largos. Y hasta me compré uno inflable para tenerlo de repuesto. 

Estas son algunas cosas que forman parte de mi estrategia y espero que puedan darte ideas para manejar tu día a día.

Por ahora, mis terapias empiezan en este semana, así que posteriormente les comento que es lo que me hacen, como me está yendo y como me estoy sintiendo. Sinceramente espero que me ayuden. Luego les cuento!

Espero que tengan una Bendecida Semana y que cada día sea una nueva oportunidad para salir adelante de la fibromialgia.

domingo, 9 de junio de 2019

Cuando lloras sin razón

Te ha ocurrido que lloras con facilidad, quizás viendo una película, al tener un recuerdo, escuchando una canción o melodía, o simplemente porque sí, sin ninguna razón aparente? 

Es obvio que cuando estamos teniendo crisis de dolor, estamos muy sensibles emocionalmente y el mismo dolor nos hace llorar. En mi caso es cuando mi dolor está en una intensidad de 10, en una escala del 1 al 10. Pero hay ocasiones que el dolor puede estar en 7 u 8, y aunque sea bastante alto para una persona normal, a pacientes como nosotros ya no nos hace llorar, mas sin embargo, si nos hace sentirnos hiper-sensibles y podemos romper en llanto sin saber porqué.

El asunto es que no es "sin razón", siempre hay una razón para todo. Algunas veces rompemos en llanto por dolor, cansancio, al sentirnos abrumados, al tener discusiones que sentimos infructuosas, por felicidad, por emoción, por ternura, al haber alcanzado una meta o conseguido un logro, porque algo resultó de una manera distinta a la esperada, etc. Son tantas las razones por las cuales podemos llorar, aunque a veces no logramos entender las causas, todos tenemos diferentes grados de tolerancia ante el llanto.

Les voy a contar una pequeña historia. Yo trabajaba en un Banco y tenía en mi llavero, todas las llaves juntas (las de mi casa, mis oficinas y la entrada del Banco). Una noche, al llegar a mi casa, me percaté de que no tenía las llaves. Llamé a la oficina para que revisaran si se me habían caído, pero nadie las encontró. Entré en pánico y creo que casi ni dormí esa noche. El día siguiente cuando llegué al trabajo, no sabía como decirle a mi jefe lo que había pasado. De repente, el conserje se acerca a mi en la cafetería y me pregunta si el llavero que traía en las manos era mío. La ráfaga de emociones que sentí, eran de todas clases: alegría, alivio, desconcierto, pero sobre todo me sentía agradecida por que hubieran aparecido. Y de repente rompí en llanto descontroladamente, que ni yo misma entendía que estaba ocurriendo.

Esto es tensión acumulada, que al ser liberada, fluye sin control. Después de estar sometido a un nivel de estrés tan alto, al momento en que todo mejora, el cerebro se inunda de neurotransmisores que provocan un incremento en los niveles de endorfinas; ese salto de la angustia al bienestar puede ser tan violento como si se hubiera roto un dique dentro de nosotros y todo se desborda. El cuerpo humano reacciona de formas que escapan a nuestro control. Hay personas muy centradas y controladas, que pueden manejar estos cambios emocionales de manera impasible. Sin embargo, quienes pasamos casi todo nuestro tiempo sufriendo dolor físico, usualmente tenemos un umbral de tolerancia emocional bastante bajo y tendemos a llorar con facilidad. 

El estrés proviene de tantas  circunstancias diferentes. No solamente al de estar en crisis por períodos largos o con fuertes dolores por muchos días seguidos, sino también cuando tenemos confrontaciones frecuentes con familiares o seres amados, cuando tenemos enfermos en la familial, o problemas económicos. En el momento en que empezamos a sentir alivio real, se rompe el dique y se libera el llanto.  Esto no es malo, al contrario, es catártico, y en estos casos, muchas veces después de echar una buena llorada, nos sentimos mejor, y aunque cansados, nos sentimos frescos, liberados.

Así que la próxima vez que sientas que estás llorando sin razón, no lo analices mucho. Llora, grita, maldice, solloza, haz todo lo que necesites para sentirte mejor. Aprovecha todas las oportunidades que tengas para liberar estrés.

Que tengas una maravillosa semana llena de Infinitas Bendiciones!

miércoles, 5 de junio de 2019

Busca dentro de ti y encontrarás Amor


Todo en la vida es difícil, sobre todo experimentar dolor físico constantemente. Pero no nos podemos echar a morir, hay que hacer lo mejor se puede con lo que se tiene. Esta fue la lotería que te tocó, y revolcarnos en el pesar, preguntándote "¿Por qué a mi?", no te ayuda en nada. Siente amor por ti mismo, ten consideración hacia tu persona, dale a tu cuerpo lo que te pide y lo que necesita. La vida es dura en general, tratemos de no ser duros con nosotros mismos. Busca dentro de ti, y te darás cuenta que ese amor que sientes por ti mismo, también lo puedes reflejar hacia los demás. Saca lo mejor que tienes, todos los días, y verás que a pesar de todo, tus días serán mejores. Qué el dolor no domine tu actitud ante la vida! 

Agradece a Dios o al Universo, todos los días, por todas las cosas positivas que hay en tu vida. 

Mi cuerpo a veces se siente adolorido, pero funciona.
No duermo bien la mayoría de las noches, pero me levanto para pelear otro día.
Mi billetera no está llena pero mi estómago sí.
No tengo todas las cosas que siempre quise, pero sí tengo todo lo que siempre necesitaré.
Estoy agradecido porque aunque mi vida de ninguna manera es perfecta, es mi vida y soy feliz.

Que tengas una Bendecida Semana!


Entradas mas leidas