lunes, 30 de septiembre de 2013

Alguien necesita consejo y apoyo

Hola, tengo 48 años y estoy pasando por un mal momento, me parece que estoy al borde de la depresión otra vez, me explico:
He vivido casi siempre en continuo estrés, la infancia difícil, no entraré en detalles, luego una separación. Aquí tuve mi primera depresión, pero sin dolor físico, a los 29 años, luego la segunda a los 40, ya está, ya sí que vinieron los dolores, ahora con mis 48, estoy pensando que voy a hacer con mi vida, tengo a mi hija de 21,sana y maja, pero vivo con miedo de que va ser de mi, trabajo limpiando los festivos en un hospital y gracias a la pensión que me pasa el padre de mi hija voy tirando, pero esto se acabará, sé que tengo que cambiar de trabajo, pero estoy muy baja de moral, agradecería que algunas ideas por favor.

Necesito sentirme útil en algo que pueda realizar, ahora sería capaz de trabajar sin cobrar en algo que no sea forzado, para aprender...


Gracias de todo corazón.

María

domingo, 29 de septiembre de 2013

20 Reglas para un Matrimonio Feliz

La mayoría de las personas se casan creyendo el mito de que el matrimonio es una hermosa caja llena de todas las cosas que siempre han anhelado: compañerismo, romance, satisfacción sexual, intimidad, amistad, risa, seguridad financiera, etc.

La verdad es que el matrimonio, al principio, es una caja vacía.  Tienes que poner algunas cosas dentro antes de puedas sacar nada.

No hay amor en el matrimonio, el amor está en la gente, y la gente lo pone en su matrimonio.  No hay romance en el matrimonio, la gente tiene que inyectarlo en su relación.

Una pareja debe discernir qué cosas funcionan para mejorar su relación; debe aprender el arte y formar hábitos para comunicarse, dar, sacrificar, compartir, amar, tocar, servir, ceder y admirar.  En otras palabras, mantener la caja llena.  

Si se saca más de lo que se pone en la caja, ésta siempre estará vacía!

Aquí dejo algunas reglas que pueden ayudarnos a recordar como lograr un Matrimonio Feliz:
  1. Nunca se guarden secretos el uno al otro.
  2. Siempre dense un beso y un abrazo antes de irse de la casa o al separarse durante el día.
  3. Nunca se griten, a menos que la casa se esté incendiando.
  4. Cuando tu pareja está hablando, no uses solo tus oídos, sino también tu corazón para escucharle.
  5. Nunca se alejen el uno del otro, ni siquiera durante una discusión.
  6. Eviten hablar del pasado, ni mucho menos mencionar algún error antiguo.  En su lugar, enfóquense en el presente y el futuro.  Del del pasado solo se habla sobre recuerdos felices.
  7. Siempre coman juntos de ser posible, pero mas importante aún, duerman juntos todas las noches.
  8. Nunca se descuiden el uno al otro.
  9. Reserven tiempo los fines de semana para la pareja.  Incluso un romántico paseo por el parque, hace maravillas.
  10. Si tienen que discutir, háganlo con cariño.  Hablen calmados.  Aprendan a callar y escuchar.  Nunca se ofendan.
  11. Nunca digan: "OK, tu siempre tienes la razón" o "todo es mi culpa" si no es en serio.
  12. Sal de tu rutina y haz algo que le guste al otro.  Como ver un partido de fútbol o una película romática.
  13. Cuando se comete un error, hay que hablarlo y pedir perdón.
  14. Recuerda y aprecia los buenos tiempos.  Perdona y olvida los malos.
  15. Nunca se vayan a la cama enojados.
  16. Si en algún momento, alguno de los dos debe lucir bien, procura que sea tu pareja.
  17. Nunca dejes que el día termine sin decir al menos alguna cortesía o un cumplido a tu pareja.
  18. Di "te amo" y "lo siento" cuando sea necesario o cuando desees hacerlo, pero siempre con sinceridad. 
  19. Recuérdate a ti mismo que el amor verdadero es raro, y puede ser que nunca encuentres alguien que te ame tanto.
  20. Siempre recuerda que se necesitan dos para tener una discusión. El que se equivoca es usualmente el que habla la mayor parte de la conversación.

El Amor Verdadero es una obra en curso.  Así que deja de quejarte, deja de soñar despierto y a trabajar.  Si trabajas duro puede ser divertido... después de todo el matrimonio es como dormir con tu mejor amigo todos los días de la semana.

 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Fibromialgia en su apogeo

Esta última semana, la fibromialgia me pasó una factura muy jugosa.  Mi pequeño nieto de seis meses fue bautizado el sábado pasado, y durante todo el mes de septiembre me estuve preparando para esta ocasión, sobre todo porque la celebración era en mi casa; pero indiscutiblemente hay cosas que no se pueden hacer por adelantado, y se dejan para ese mismo día o el día anterior.  Y aunque recibí mucha ayuda, parece que mi esfuerzo fue descomunal.

Al ser perfeccionista, como creo que pasa con todas las personas que sufren de fibromialgia, me cuesta trabajo delegar al 100% y desconectarme, y aunque no sea yo quien realiza la labor, la superviso constantemente y muchas veces realizo correciones yo misma.  Esto es una absoluta fuente de estrés.

Les cuento un poquito como lidié con este evento: 
  • Traté de hacer las cosas lo mas pausadamente posible, diviendo las tareas en fragmentos pequeños y postergando lo que fuera posible para el día siguiente, al momento en que sentía que ya mi cuerpo no quería cooperar.  
  • Por ejemplo, si tenía que pintar, hacía una pared grande o 2 o 3 pequeñas, y no hacía nada mas en todo el día.  Si tenía que ordenar, trabajaba en un área por día.
  • Dejaba las tareas mas ligeras para la tarde o noche, como enviar las invitaciones electrónicas o hacer los recordatorios del bautizo en la computadora (mi hijo fotógrafo tomó una sesión de fotos con toda la familia y el bebé y yo armé unos recordatorios muy bonitos en photoshop con leyendas alusivas al bautizo, en un despliegue de fotos en acordeón).  
  • Todas las noches revisaba la lista de cosas pendientes y asignaba las tareas para el día siguiente, al igual que la lista de cosas que había que comprar para el evento.
  • Antes de empezar a adornar la casa, definitivamente había que limpiarla (como vivo en una esquina y entra mucho polvo a mi casa), esto se dejó para ese mismo día.  Aunque yo misma no fue quien limpió, si estaba detrás del que lo estaba haciendo para que no quedara nada sucio ni mal puesto.
  • La noche anterior me dediqué a hornear cupcakes (unos 100 mas o menos) y dejé los frosting listos para untar al día siguiente; la mezcla y preparación la realicé sentada y recibí mucha ayuda, me pasaban ingredientes si no los tenía a mano, me traían agua fría para beber, metieron y sacaron las bandejas del horno para que yo no tuviera que calentarme, etc., pero al final, la responsabilidad de verificar que todo quedó bien y guardarlos adecuadamente era mía.
  • Finalmente me dormí como a las 4 o 5 de la madrugada, porque luego que terminé con los cupcakes, me puse a recoger cosas que estaban tiradas en mi cuarto, a ordenar un poco y a esa hora me di un baño.  
  • El día del bautizo estaba levantada desde temprano, y creo que pude haber dormido unas 3 o 4 horas, porque aunque intenté quedarme en cama esa mañana para dormir un poquito mas, siempre había algo que me mantenía despierta y decidí levantarme y mejor estar pendiente de todo.

En fin, el caso es que todo quedó muy bonito, la casa bien adornada, todo se sirvió a tiempo, mucha gente ayudó y como a mitad de la celebración decidí sentarme tranquila a conversar con los invitados, porque me sentía realmente exhausta y ya no podía seguir en pie.  Aproveché sentarme en un sillón reclinable, de esos que te permiten trepar los pies, y pensé que aunque me dolía todo, ya podía relajarme y estar tranquila el resto de la velada... cuando de repente empecé a sentir un terrible dolor que me subía desde los dedos hasta los tobillos por la parte de encima de los pies, era como un calambre y los pies se me empezaron a agarrotar, a contraerse y no podía controlarlos, el dolor era insoportable.  Le pedí a una amiga que me enderezara las plantas de los pies, pero no funcionaba.  Tuvo que ir a buscar a mis hijos, que me ayudaron con masajes circulares, luego me levantaron del sillón y me llevaron arrastrando los pies, hasta mi cuarto, me acostaron y me pusieron crema caliente, y allí terminó la velada para mi.  Esa fue la culminación de mi laborioso mes.

Que factura mas cara me salió.  Me sentía un poco apenada porque había mucha gente en mi casa que yo no conocía (que eran de la familia de mi nuera) y por supuesto desconocen mi condición de salud, pero todos los que me conocían no hicieron mas que darme ánimos y algunos hasta se quedaron conmigo en el cuarto.

Para mí, esto fue Fibromialgia en todo su apogeo, con todos los pelos y señales.  Pasé toda esta semana con mucho dolor, con mucha fatiga y tratando de recuperarme, y todavía hoy siento dolor en los tobillos, aunque esté en reposo.

Esto me sirvió de experiencia para recordar que ya no soy tan fuerte y que a veces aunque haga lo necesario para cuidarme y evite aquello que puede afectarme, igual voy a tener una crisis, porque dentro de mis condiciones, me estoy extralimitando. Definitivamente, ya no somos los mismos de antes, pero aún podemos seguir disfrutando de la vida.

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